Cuando el equipo de Gobierno de la Hermandad comenzó a desarrollar el expediente de Solicitud de Coronación Canónica de María Santísima de la O, tenía muy claro que uno de los pilares principales que debían sostener todo lo relativo al proyecto de Coronación de la Virgen, era la puesta en marcha de una importante Obra Social. La idea inicial fue establecer desde el principio un estrecho vínculo entre esa futura Obra Social y la advocación letífica de nuestra Virgen de la O.
En efecto, tal como recoge el Documento de Solicitud de Coronación Canónica de María Santísima de la O, en tiempo de los godos, concretamente en la Hispania del siglo VII, y en un Concilio celebrado en Toledo el año 658, quedó instituida la fiesta de la Expectación de la Virgen María ante el parto y se señaló para celebrarla la fecha del 18 de diciembre.
La particular denominación de esta antiquísima advocación de Nuestra Señora de la O, surgió motivada por su celebración, siete días antes de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, lo cual dio origen a una costumbre que se implantó en aquellos tiempos, consistente en el rezo de una serie de Antífonas, por cada uno de los siete días previos a la Navidad y todas comenzaban con la expresión gozosa de una ¡Oh!, de ahí la singular denominación de nuestra Titular. En aquel entonces obtuvo más popularidad, que incluso sus análogas denominaciones de Expectación o Esperanza. De todos modos cualquiera de los tres nombres viene a representar a la Virgen María embarazada.
Por ello, en la reseñada Solicitud de Coronación Canónica, enviada al Palacio Arzobispal, ya se anunciaba que nuestra Obra Social se orientaría fundamentalmente a la creación de los mecanismos necesarios para ofrecer ayuda y asesoramiento a mujeres del barrio que, en situación de embarazo, pudieran necesitar de algún tipo de atención especial (económica, sanitaria, psicológica…), estudiando a fondo su problemática e intentando darle solución, bien directamente o bien a través de los organismos pertinentes en cada caso, todo ello con el propósito de que la situación de embarazo sea efectivamente un motivo de Esperanza e ilusión y una apuesta por la vida de ese futuro ser. Así que, con este proyecto, la Hermandad pretendió dar sentido y contenido social al mensaje de Esperanza que la Virgen de la O tuvo ante su expectación por el parto y el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
Con el objetivo de dotar al proyecto de personalidad jurídica propia, se procedió a la constitución de la Fundación Virgen de la O, entidad bajo cuyo auspicio se dieron los primeros pasos de la iniciativa.
Aunque surgió en el seno de la Hermandad, el proyecto fue concebido con plena independencia jurídica y económica, quedando bajo la supervisión de un patronato creado expresamente para tal fin, conformado por varios miembros de la Junta de Gobierno de la propia Hermandad, siendo presidido por el Hermano Mayor en ejercicio.
Este modelo de gestión se mantuvo vigente hasta el año 2012, cuando, en respuesta a necesidades internas de la Hermandad, la Obra Social dejó de operar bajo el amparo jurídico de la Fundación. Con el fin de asegurar la continuidad del Proyecto y evitar su desaparición, a partir de ese momento fue plenamente integrado en los ámbitos económico, administrativo y legal dentro de la acción social que desarrolla la Hermandad de La O.











