Historia

Siglo XIX. De la desamortización a la plenitud romántica de la cofradía
(1810 – 1911)

El siglo XIX supuso para la Hermandad de La O un período de profundos cambios.

Afortunadamente, la Corporación no se vio muy perturbada por la rapiña de obras de arte y objetos de valor practicada por las tropas francesas durante la ocupación de Sevilla. Aunque si participó de la decadencia general que conocieron en general las cofradías en ese período, que fue el inicio de la crisis que afectó a la Semana Santa como consecuencia de la transformación del modelo económico y social del Antiguo Régimen en el Estado Liberal con el que se abría la Contemporaneidad.

Nazareno (1886)

Multitud de hermandades fueron gravemente afectadas por los procesos desamortizadores. En primer lugar porque perdieron buena parte de las fuentes de sus medios de financiación – las rentas de bienes inmuebles o rústicos- con las que habían estado sobreviviendo prácticamente desde sus respectivas fundaciones. En segundo lugar porque muchas de ellas, radicadas en establecimientos de órdenes religiosas, hubieron de buscar cobijo en las parroquias al quedar estos suprimidos e incluso destruidos, obligándolas en algunos casos a trasladarse fuera del entorno donde habían surgido. En el caso de la O, esta cuestión no tuvo efecto al contar con templo propio

En el primer tercio de la centuria, la Cofradía hizo esporádicamente estación de penitencia a la parroquia de Santa Ana. Según Bermejo la llevó a cabo la tarde del Viernes Santo de los años de 1807, 1814, 1815, 1819 y 1829.

En la Madrugada de 1830 decidió acudir a la Santa Iglesia Catedral, siendo la primera de las de Triana en hacerlo. Aunque no están del todo claras las razones de esta mudanza, puede considerarse como un paso más e importante en el cambio de concepto al que asistía la Semana Santa de Sevilla.

Cruzando el puente de barcas hacia Sevilla

 

En la búsqueda de un “estilo” propio con referencia directa al patrimonio artístico con que cada hermandad se manifiesta públicamente, que deriva de la extensión de la mentalidad romántica, la Hermandad de la O decidió realizar unas nuevas andas para Jesús Nazareno, según Bermejo “imitando a las antiguas”, que fueron estrenadas en 1846.

Litografía (M. Grima)

Otros dos procesos de renovación se produjeron en la segunda mitad del siglo XIX en el seno de la Archicofradía de la O. El primero se refiere al templo que, como consecuencia casual de la desamortización de bienes de la Iglesia que siguió a la Revolución Gloriosa de 1868, recogió un excepcional incremento patrimonial procedente del convento de Nuestra Señora de los Remedios y del oratorio de San Felipe Neri. El segundo consistió en la búsqueda de un paso de palio que se identificara con el sello de la Hermandad. En un proceso que se extendió hasta bien entrado el siglo XX, se realizaron cuatro pasos de palio distintos entre sí. Dos en el último cuarto del siglo XIX, el primero el realizado en plata Roultz que se estrenó en 1876 y que fue sustituido en 1891 por el de terciopelo negro bordado por las hermanas Antúnez, que dos años antes habían bordado el manto llamado “de los soles”.

La búsqueda del estilo actual de la Archicofradía se completó con el diseño de las nuevas túnicas de raso morado para los nazarenos, vestidas por los que acompañaban al Nazareno en 1898 y que veinte años más tarde se extendieron a todo el cortejo.

Litografía (M. Grima)

Con motivo de tenerla expuesta al culto durante todo el año, Manuel Gutiérrez Reyes Cano, llevó a cabo una restauración profunda de la imagen dolorosa de María Santísima de la O.

En la renovación artística de los enseres es también destacable la confección de una túnica bordada para Nuestro Padre Jesús Nazareno, que lucía en su paso penitencial.

Como un augurio de lo que había de venir, la Hermandad decidió construir en 1908 una hermosa capilla sacramental presidida por la imagen de Jesús Nazareno.

El arzobispo Benito Sanz y Forés, elevado a la mitra en 1889, llevó a cabo una profunda reorganización de las demarcaciones parroquiales de la archidiócesis, por la que se creaba una segunda parroquia en Triana, ubicada en el templo propio de la Archicofradía de La O, teniendo en cuenta el crecimiento muy notable del vecindario del sector norte del arrabal. Se consagró el 1 de noviembre de 1911, siendo su primer pastor Pedro Ramos Lagares.