Retiro Virtual de adviento

Retiro Virtual de Adviento

¿Cómo se hace un retiro por internet?

  1. Programa el tiempo necesario para cada una de las jornadas, es aconsejable hacer una por día.
  2. Dedica el momento oportuno dentro de tu jornada, cuando tengas un rato de paz y no estés demasiado cansado para poderte concentrar.
  3. Elige un sitio tranquilo, donde puedas rezar  sin interrupciones, busca una vela para tener encendida, una Biblia pues habrá que ir buscando ciertos datos, y papel y bolígrafo para anotar.

Es aconsejable para que el Retiro Virtual tenga los mismos beneficios que un Retiro presencial, rezar en silencio, si no es posible, confesarnos, asistir a Misa, visitar el Santísimo Sacramento y sobre todo revisar nuestra vida diaria  a raíz de las lecturas y oraciones que se realizarán.

Programa diario

  • Cada día empezaremos con la Señal de la Cruz y  una oración, rezada muy despacio para comprender el sentido de la misma.
  • Leeremos el texto y al terminar reflexiona en silencio y saca tus propias conclusiones de lo aprendido, para poder llevarlo a cabo en nuestra vida diaria.
  • Oración final, Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Tema:

  • 1er Día – Calendario Mariano.
  • 2º Día – Ave María.
  • 3er Día – Ave María.
  • 4º Día – Inmaculada Concepción.
  • 5º Día – Maternidad Divina.

Despliega a continuación las información de los diferentes días de este retiro:

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

María de Nazaret,

tú, que llevaste en tu seno a mi Señor,

tú, que acompañaste sus primeros pasos,

tú, que fuiste su primera educadora,

tú, que respetaste con dolor su cambio de domicilio,

tú, que sufriste su muerte en la cruz,

tú, que confiaste, cuando ya nadie esperaba, en su resurrección,

¡Muéstranos al Padre!

María de Nazaret,

préstame tus ojos para no perderme ni un detalle,

préstame tus oídos para escucharle con atención,

préstame tus labios para contarle todos mis secretos,

préstame tus manos para servirle como se merece,

préstame tus pies para seguir sus huellas,

préstame tu corazón para amarle hasta el extremo. Amén.

 

Vamos a conocer el calendario mariano con las principales fechas litúrgicas

 

Nacimiento

Se celebra el 8 de septiembre, nueve meses después de la dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen que se celebra el 8 de diciembre. El Nuevo Testamento no dice nada del lugar ni de la fecha del nacimiento de la Virgen María, tampoco de quienes eran sus padres, ni de las circunstancias de su nacimiento. Las referencias más antiguas se encuentran en los evangelios apócrifos.

En el Protoevangelio de Santiago, escrito en el siglo II, los padres de María se llaman Joaquín y Ana. Ana era estéril, y Joaquín afligido por el rechazo social al no tener descendencia, se retira a desierto donde ayuna 40 días. Ana reza a Dios lamentándose de su infertilidad y un ángel se presenta ante ella y le dice que concebirá y dará a luz, enseguida el ángel le comunica la noticia a Joaquín, y así el nacimiento de María se presenta como milagroso.

Presentación

Se celebra el 21 de noviembre, María estaba destinada a ser un templo vivo de la divinidad. Según el evangelio apócrifo, la escena no puede ser más sencilla:” Ana y Joaquín, en un acto de fe y de cortesía, quisieron darle gracias a Dios por el nacimiento de esta niña”.

No pensaron una cosa mejor que consagrársela de por vida. Cuando tenía tres años, la llevaron al Templo, la cogió un sacerdote mediante unas palabras que recuerdan el Magníficat, el himno de la Virgen María en acción de gracias por lo que el Señor había hecho con ella.

La memoria de la Presentación de la Santísima Virgen María, tiene una gran importancia, porque en ella se conmemora uno de los “misterios” de la vida de quien fue elegida por Dios como Madre de su Hijo y como Madre de la Iglesia. En esta “Presentación” de María se alude también a la “presentación” de Cristo y de todos nosotros al Padre.

 

Inmaculada

Se celebra el 8 de diciembre, nueve meses antes de la celebración de la Natividad de la Virgen el 8 de septiembre. Es un dogma de la Iglesia Católica decretado en 1854 que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo, recogiendo de esta manera el sentir de dos mil años de tradición cristiana al respecto.

La Inmaculada Virgen María nos muestra la necesidad de tener un corazón puro para que el Señor Jesús pueda vivir en nuestro interior y de ahí naciese la Salvación. Y consagrarnos a ella nos lleva a que nuestra plegaria sea el medio por el cual se nos revele Jesucristo plenamente y nos lleve al camino por el cual seremos colmados por el Espíritu Santo

 

Madre de Dios

Se celebra el 1 de enero, La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de “María Madre de Dios”. El título “Madre de Dios” es el principal y más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos, cualidades y privilegios que Ella tiene.

Es un dogma católico y afirma que la Virgen María es verdadera Madre de Dios por haber engendrado y dado a luz a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre en unidad de persona.

 

Candelaria

Se celebra el 2 de febrero, si cuentas 40 días después de la celebración de la Navidad, llegas al 2 de febrero. Antiguamente, la Iglesia marcaba este día con una fiesta especial, como el día final del “niño Jesús” en el calendario litúrgico, antes de la celebración de la Cuaresma. La fiesta tiene muchos nombres diferentes en la Iglesia católica romana. Se ha llamado fiesta de la Presentación del Señor, fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María y, como es más conocida, Candelaria. Cada nombre destaca un aspecto diferente de esta fiesta celebrada por la Iglesia. Primero, se llama fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María por motivo de una antigua ley mosáica explicada en Levítico: [Cuando una mujer quede embarazada y dé a luz, será impura] Al concluir el período de su purificación, tanto por el hijo como por la hija, la madre presentará al sacerdote, a la entrada de la Carpa del Encuentro, un cordero de un año para ofrecer un holocausto, y un pichón de paloma o una torcaza, para ofrecérlos como sacrificio por el pecado. El sacerdote lo presentará delante del Señor y practicará el rito de expiación en favor de ella. Así quedará purificada. (Lev 12,6-7) María, como judía devota, cumplió la ley e hizo lo que se esperaba de ella. Después de 40 días, se presentó al sacerdote con la ofrenda apropiada para ser declarada “pura”.

 

Oración final

Virgen María de la Navidad,

danos el gozo, danos la paz,

danos un mundo de luz y amistad,

danos, oh Madre, una Navidad.

En un mundo sembrado de odio,

el amor ha querido habitar;

una Virgen nos da la alegría,

una Virgen nos trae la Navidad.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

María de Nazaret,

tú, que llevaste en tu seno a mi Señor,

tú, que acompañaste sus primeros pasos,

tú, que fuiste su primera educadora,

tú, que respetaste con dolor su cambio de domicilio,

tú, que sufriste su muerte en la cruz,

tú, que confiaste, cuando ya nadie esperaba, en su resurrección,

¡Muéstranos al Padre!

María de Nazaret,

préstame tus ojos para no perderme ni un detalle,

préstame tus oídos para escucharle con atención,

préstame tus labios para contarle todos mis secretos,

préstame tus manos para servirle como se merece,

préstame tus pies para seguir sus huellas,

préstame tu corazón para amarle hasta el extremo. Amén.

 

El Ave María consta de tres partes:

  • Anunciación: “Ave, llena de gracia, el Señor es contigo.” Lc 1,28.
  • Visitación:” Bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.” Lc. 1,42.
  • Invocación de la Iglesia durante la peste negra en el SXIV.

 

En el Catecismo de la Iglesia católica se nos explica el significado del Ave María.

2674: Desde el sí dado por la fe en la Anunciación y mantenido sin vacilar al pie de la cruz, la maternidad de María se extiende desde entonces a los hermanos y a las hermanas de su Hijo, “que son peregrinos todavía y que están ante los peligros y las miserias” (Constitución Dogmática Lumen Gentium, LG 62). Jesús, el único Mediador, es el Camino de nuestra oración; María, su Madre y nuestra Madre es pura transparencia de Él: María “muestra el Camino” [Odighitria], es su Signo, según la iconografía tradicional de Oriente y Occidente.

2675: A partir de esta cooperación singular de María a la acción del Espíritu Santo, las Iglesias han desarrollado la oración a la santa Madre de Dios, centrándola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios. En los innumerables himnos y antífonas que expresan esta oración, se alternan habitualmente dos movimientos: uno “engrandece” al Señor por las “maravillas” que ha hecho en su humilde esclava, y por medio de ella, en todos los seres humanos ( Lc 1, 46-55); el segundo confía a la Madre de Jesús las súplicas y alabanzas de los hijos de Dios, ya que ella conoce ahora la humanidad que en ella ha sido desposada por el Hijo de Dios.

2679: María es la orante perfecta, figura de la Iglesia. Cuando le rezamos, nos adherimos con ella al designio del Padre, que envía a su Hijo para salvar a todos los hombres. Como el discípulo amado, acogemos en nuestra intimidad (Jn 19, 27) a la Madre de Jesús, que se ha convertido en la Madre de todos los vivientes. Podemos orar con ella y orarle a ella. La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María. Y con ella está unida en la esperanza (Constitución Dogmática Lumen Gentium, LG 68-69).

En el Compendio del Catecismo se dice:

  1. ¿En qué sentido es mariana la oración cristiana?

En virtud de la singular cooperación de María con la acción del Espíritu Santo, la Iglesia ama rezar a María y orar con María, la orante perfecta, para alabar e invocar con Ella al Señor. Pues María, en efecto, nos «muestra el camino» que es su Hijo, el único Mediador.

  1. ¿Cómo reza la Iglesia a María?

La Iglesia reza a María, ante todo, con el Ave María, oración con la que la Iglesia pide la intercesión de la Virgen. Otras oraciones marianas son el Rosario, el himno Acáthistos, la Paraclisis, los himnos y cánticos de las diversas tradiciones cristianas.

A continuación, analizaremos los versos del Ave María:

 

“DIOS TE SALVE, MARÍA” ¡ALÉGRATE MARÍA!

 La salutación del Ángel Gabriel abre la oración del Ave María. Es Dios mismo quien, por mediación de su Ángel, saluda a María, nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava (Lc 1 ,48) y alegrarnos con el gozo que Dios  encuentra en Ella. (So 3,17).

Es un saludo que limpia los labios y el corazón, no se pueden pronunciar estas palabras con reflexión y sentimiento, sin sentirse más buenos, porque cuando nuestros ojos están puestos en María, se puede ser más bueno, más puro y más caritativo. La amistad con María es causa de perfección porque infunde las virtudes de tan buena Madre.

Imagínate cómo es la mirada de Dios sobre la mujer que Él creó y eligió para que fuera su madre: una mirada llena de amor, de predilección, de gozo y de complacencia.

 

Desde lo más profundo de tu corazón dile:

“Santísima Virgen María,

te saludamos y te alabamos

porque tú estás llena de gracia

el favor del Señor descansa en tu corazón.

Dios ha visitado a su gente.

Gracias a ti, ¡alégrate María!”

 

“LLENA ERES DE GRACIA, EL SEÑOR ES CONTIGO”

 Las dos palabras del saludo del Ángel se aclaran mutuamente, María es la llena de gracia porque el Señor está con ella, la gracia de la que está colmada es la presencia de aquel que es la fuente de toda gracia. María es en quién va a habitar el Señor. Es en persona ella es” la morada de Dios entre los hombres” (Ap 2,13), se ha dado del todo al que viene a habitar en Ella y al que entregará al mundo.

El cuerpo para vivir necesita respirar aire, tomar aliento, el alma para vivir debe respirar la gracia y el mejor ejemplo es María, Dios siempre está con el alma en gracia, Dios no se aleja si la tentación está cerca, se aleja solo cuando se cede a la tentación y se corrompe el alma.

Dios está con María y por eso Ella está impregnada de gracia como una esponja bajo el agua, María está llena de la presencia de Dios, que es la fuente de la gracia.

Dios se dá por completo a María, la colma de belleza y ella le entrega su humanidad:

“Madre, Dios, ha venido desde el cielo a través de ti

y ahora Él está siempre contigo,

que yo pueda estar siempre contigo

para disfrutar de su presencia para siempre”

 

“BENDITA TÚ, ERES ENTRE TODAS LAS MUJERES”

 Después del saludo del Ángel, hacemos nuestro el saludo de Isabel, “llena del Espíritu Santo” (Lc 1,41).

Isabel, en la primera en la larga serie de las generaciones que llama bienaventurada a María (Lc 1,48).

María es bendita entre todas las mujeres, porque ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor. Esta bendición resuena continuamente en el cielo, todo el paraíso bendice a María, obra maestra de la creación universal y misericordia divina, María es testimonio de la sabiduría, el poder y el amor por el cual Dios ha creado el mundo.

Isabel es la primera en decirle a María “Tú eres bendita entre todas las mujeres”. (Lc 1,42), y es bendita porque Dios la eligió con amor eterno, porque es la Madre de Dios, porque es madre y virgen, porque es Inmaculada y porque fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celeste.

 

“Madre mía, tú has sido elegida

para ser la Madre de Dios, el Hijo,

tú mereces los más altos honores

como Reina y Señora de toda la creación,

que todas las generaciones del exalten por tu santidad y perfecto modelo.

Yo me uno a ellos en alabanza”.

 

“Y BENDITO ES EL FRUTO DE TU VIENTRE, JESÚS”

 Abraham, por su fe, se convirtió en bendición para todas “las naciones de la tierra” (Gn 1,23). Por su fe, María vino a ser la madre de los creyentes, gracias a la cual todas las naciones de la tierra reciben a Aquél que es la bendición del mismo Dios, Jesús, el fruto de su vientre.

Tenemos a Jesús porque 30 años antes María aceptó beber el cáliz de la amargura, María es la viña fecunda que nos entrega al mejor de los frutos, el alimento que sacia el fruto de su vientre, es fruto del amor de Dios, de la maravillosa y fecunda colaboración entre el Espíritu Santo y María.

 

“Tú eres el árbol de la vida

y tú fruto es la comida de nuestras almas,

el pan de la vida.

Yo bendigo a Jesús, el fruto de tu vientre

y te pido que me lleves en tu Inmaculado Corazón,

para que yo pueda ser fruto espiritual de tu Unión con Dios.

Acéptame como tu hijo para que yo pueda ser un hijo de Dios”.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

María de Nazaret,

tú, que llevaste en tu seno a mi Señor,

tú, que acompañaste sus primeros pasos,

tú, que fuiste su primera educadora,

tú, que respetaste con dolor su cambio de domicilio,

tú, que sufriste su muerte en la cruz,

tú, que confiaste, cuando ya nadie esperaba, en su resurrección,

¡Muéstranos al Padre!

María de Nazaret,

préstame tus ojos para no perderme ni un detalle,

préstame tus oídos para escucharle con atención,

préstame tus labios para contarle todos mis secretos,

préstame tus manos para servirle como se merece,

préstame tus pies para seguir sus huellas,

préstame tu corazón para amarle hasta el extremo. Amén.

 

“SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS”

 Con Isabel nos maravillamos y decimos “¿de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a mí?”. (Lc 1;43).

Porque María nos da a su Hijo, María es la Madre de Dios y madre nuestra, y podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones.

Comenzamos esta segunda parte exaltando su santidad, ella creyó en la Palabra del Señor y se entregó como esclava, y gracias a eso, el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

 

“Dios es Santo

Él ha venido desde su Santo santuario

para bendecirnos y salvarnos.

Tú eres la Madre de Dios,

yo te bendigo Santa María, Madre de Dios,

madre de los todos los hijos de Dios, mi madre”.

 

“RUEGA POR NOSOTROS LOS PECADORES”

 A la Madre de Dios, le realizamos una invocación simétrica a la de” líbranos del mal” del Padre Nuestro.

Se nos ha dado una Madre y un Padre, sí pedimos al Padre que nos libre del mal, igualmente pedimos a la Madre que aleje de nosotros la muerte en pecado. Tenemos una Madre que es poderosa por su triple condición, Hija, Esposa y Madre de Dios y si Cristo resucitó a los muertos a la gracia, María, cuando es realmente amada, impide que la muerte nos separe de su Hijo en la eternidad.

Su maternidad espiritual se extiende todas las generaciones, a todos los hermanos de Jesús, y Ella ruega por nosotros y por nuestras necesidades.

 

“Santa María, Madre de Dios y madre nuestra,

me declaro pecador,

necesito que desbordes sobre mí,

tu corazón misericordioso”.

 

“AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE AMÉN”

Durante la Peste Negra la oración se desarrolló aún más y se le agregó una segunda parte. Muchos creen que esta segunda parte (“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora, y en la hora de nuestra muerte “) fue agregada durante la plaga para pedir la protección de la Santísima Madre de la enfermedad mortal.

Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la “Madre de Misericordia, a la toda Santa”.

Nos ponemos en sus manos, ahora en el momento presente, cuando todo va bien y cuando no, cuando estoy en gracia y cuando no, cuando me siento bien y cuando no, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza en la luz y en la oscuridad.

Así como estuviste junto a Jesús en la hora de su muerte, así pedimos que estés con nosotros cuando termines esta vida terrena y que nos acoja como madre nuestra para conducirnos a sus hijos a Jesús, al Paraíso.

No debemos tener miedo porque María es nuestra madre, decir ruega ahora por mí, es decirle te necesito siempre a mi lado, porque el momento presente recoge el pasado, el presente y el futuro, todo lo pongo en tus manos, en el presente reposa mi pasado y te ofrezco mi futuro, no te separes de mí.

 

“Quiero que tú me lleves con Jesús

y que al despertar allá en el cielo

tenga mi cabeza reclinada sobre su pecho,

y estar sintiendo tus caricias para toda la eternidad”.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

María de Nazaret,

tú, que llevaste en tu seno a mi Señor,

tú, que acompañaste sus primeros pasos,

tú, que fuiste su primera educadora,

tú, que respetaste con dolor su cambio de domicilio,

tú, que sufriste su muerte en la cruz,

tú, que confiaste, cuando ya nadie esperaba, en su resurrección,

¡Muéstranos al Padre!

María de Nazaret,

préstame tus ojos para no perderme ni un detalle,

préstame tus oídos para escucharle con atención,

préstame tus labios para contarle todos mis secretos,

préstame tus manos para servirle como se merece,

préstame tus pies para seguir sus huellas,

préstame tu corazón para amarle hasta el extremo. Amén.

 

 

Definición de Dogma

 

En la Iglesia Católica un dogma es una verdad absoluta y segura de la cual no cabe ninguna duda.

La Iglesia Católica reconoce un total de 44 dogmas o verdades de fe y que están agrupados en 8 grandes temas:

-Dogmas de Dios.

-Dogmas de Jesucristo.

-Dogmas de la creación del mundo.

-Dogmas del ser humano.

-Dogmas marianos.

-Dogmas del Papa y de la Iglesia.

-Dogmas sobre los sacramentos.

-Dogmas sobre las últimas cosas.

 

La Iglesia Católica tiene una disciplina específica llamada Mariología, para el estudio de la persona , el papel y el significado de la Virgen María y su generación. Los 4 dogmas marianos son:

-María Madre de Dios.

-María siempre Virgen.

-La Inmaculada Concepción y

-La Asunción de María.

 

Este año vamos a conocer y profundizar en los dogmas marianos, tan importantes y esenciales en la vida de un cristiano cofrade.

 

 

INMACULADA CONCEPCIÓN

 

Definición

Este dogma establece que María fue concebida sin mancha de pecado original.

Muchos escritos de los padres de la Iglesia defendían la Inmaculada Concepción de María, pues una vez que Jesús se envolvió encarnado, era adecuado que ella estuviese completamente libre de pecado.

Este dogma tiene dos aspectos fundamentales: La Virgen María no tuvo pecado y estuvo llena de la gracia de Dios siempre, y junto con el de la Asunción de María fueron proclamados directamente por un Papa ratificando su autoridad en la fe y no dentro de un Concilio.

La Iglesia siempre ha considerado muy especialmente a la Virgen y por eso el culto de veneración que se hace de los Santos, dulía, en el caso de la Virgen se llama hiperdulía, porque es un culto especial. María recibió este privilegio de quedar libre del pecado original en vista a su maternidad divina y por los méritos de su hijo Jesús. La respuesta de María a la gracia de Dios fue su entrega generosa, su fidelidad, su esperanza, su caridad al servicio de Dios, de Cristo y de la Iglesia.

Aspectos Bíblicos

 

Gén 3, 15: en su sentido mariológico se descubre la enemistad entre María y el demonio junto a la enemistad entre Cristo y el mismo demonio. Si la enemistad de Cristo es total y la de la Virgen es idéntica a ésta, se excluye cualquier posibilidad de amistad originaria con el diablo, es decir, cualquier atisbo de pecado originario en María.

Lc 1, 28: llena de gracia (kejaritomene), significa que en María se da la santidad total o la plenitud de la gracia en relación a su maternidad divina de modo estable, perdurable, desde el primer momento de su existencia.

Ap 12: muestra un aspecto interesante en este sentido de la lucha contra el pecado. La mujer del capítulo 12, vestida de sol, con la luna a sus pies y rodeada de estrellas, representa por una parte a la Iglesia y por la otra a María, porque la Iglesia en su misterio personalizante, puede ser representada por María, que como persona encarna todas las virtudes e ideales hacia los que la Iglesia tiende por su propia naturaleza. La lucha que está entablada contra el dragón la antigua serpiente, quien es el mismo que tentó a Eva y Adán, implica la lucha por desterrar el pecado del propio ser por parte de los cristianos. la nueva creación, que es la Iglesia, es creación con la gracia recuperada, y la mujer es atacada por el dragón, sin embargo es protegida por Dios, lo cual indica una gracia especial para esa mujer, una gracia que comienza desde su origen, dado el compromiso y el tipo de lucha que ella debe llevar a cabo; ella es la mujer que da a luz al Hijo varón, y que el dragón trata de devorar; ella debe defenderlo, huir, protegerlo; el dragón también trata de devorarla a ella, pero no puede, y luego, frustrado busca de atacar a los otros hijos de la mujer, los que son fieles a Cristo. María no cae en pecado, aunque el dragón trata de hacerla caer para recuperar su dominio sobre la raza humana, sin embargo, la enemistad de la mujer con el dragón es definitiva. Así se cumple la profecía del libro del Génesis, cuando le dice Dios a la serpiente: enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya, ella te aplastará la cabeza mientras tú tratas de morderle el talón. (Gn 3,15).

La lucha contra el pecado, que comienza en la gracia original para María, se mantiene a lo largo de toda su vida; ella es la toda santa, pero también es la Inmaculada, sin mancha de pecado, y ella mantiene esa pureza no solamente con la gracia de Dios sino también con su propia lucha, con su propia entrega voluntaria a Dios y a su plan de salvación.

 

Historia

 

La percepción de la santidad de María siempre ha estado en el corazón de los cristianos desde el comienzo de la Iglesia San Agustín de Hipona (430) dice de ella necesariamente reconocemos en nuestro sentir religioso que no tiene pecado.

El Papa Sixto IV (+ 1484) inició una serie de intervenciones pontificias a favor de la Inmaculada Concepción.

EL Papa Pío IX hace un sondeo con la encíclica Ubi primum (1849) y el resultado es casi absoluto a favor; de 603 obispos 546 están a favor de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de María.

Finalmente, el 8 de diciembre de 1854 el Papa Pío IX pronuncia la fórmula de la definición dogmática cerrando una larga controversia teológica. “Declaramos, pronunciamos y definimos, que la doctrina por la cual se dice que la beatísima Virgen María en el primer instante de su concepción, por gracia singular y privilegio de Dios Omnipotente y en vista a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, ha sido preservada inmune de toda mancha de la culpa original, es revelada por Dios y por lo tanto debe creerse firme y constantemente por todos los fieles”.

El Papa San Pío X con motivo del 50º Aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción (1904) escribió la Encíclica “AD DIEM ILLUM LAETISSIMUN” y proclamó un Jubileo extraordinario por este hecho. En esta Encíclica afirmó el Papa que “el dogma de la Concepción Inmaculada ayuda a conservar y aumentar las virtudes”, y más adelante: “por la Concepción Inmaculada se confirma la fe, se excitan la esperanza y la caridad”.

Finalmente hay que destacar que el gran defensor y propagador de la Concepción Inmaculada de María, que facilitó la definición del Dogma, fue el Beato Juan Duns Escoto, Doctor Sutil, llamado también Doctor Mariano, Doctor de la Inmaculada.

 

Su célebre argumento se resume en tres palabras: PUDO, CONVENÍA, LUEGO LO HIZO:

PUDO Dios preservar a la Virgen de contraer la mancha original, porque es omnipotente.

CONVENÍA que lo hiciera, pues se trataba de la excelsa dignidad de su Madre.

LUEGO LO HIZO, pues Dios hace siempre lo más conveniente”.

 

Conclusión

 

A pesar de haber sido un decreto papal lo que se usó para definir este dogma, sin embargo, se percibe que ha sido la Iglesia toda, a lo largo de siglos, y milenios, que ha ido madurando la doctrina. La definición dogmática en este sentido atañe a toda la Iglesia, y el Papa ha recogido el sentimiento doctrinal del pueblo de Dios a través de sus obispos. La doctrina de la Inmaculada es revelada por Dios en el corazón de la Iglesia y el magisterio ratifica y aclara dicha doctrina. La Virgen María, desde el instante de su concepción, ha sido preservada del pecado por los méritos de su Hijo Jesucristo el Redentor de la humanidad, y ella jamás cometió pecado en su vida; siempre se mantuvo en la gracia de Dios, y esta acción de Dios marca la historia de la salvación; es una intervención de su gracia para llevar a cabo su plan salvífico. María acepta ese plan y participa de todo corazón en él. Desde su ser Inmaculada, María sigue presente en la Iglesia, luchando por la salvación de todos sus hijos.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

María de Nazaret,

tú, que llevaste en tu seno a mi Señor,

tú, que acompañaste sus primeros pasos,

tú, que fuiste su primera educadora,

tú, que respetaste con dolor su cambio de domicilio,

tú, que sufriste su muerte en la cruz,

tú, que confiaste, cuando ya nadie esperaba, en su resurrección,

¡Muéstranos al Padre!

María de Nazaret,

préstame tus ojos para no perderme ni un detalle,

préstame tus oídos para escucharle con atención,

préstame tus labios para contarle todos mis secretos,

préstame tus manos para servirle como se merece,

préstame tus pies para seguir sus huellas,

préstame tu corazón para amarle hasta el extremo. Amén.

 

MATERNIDAD DIVINA

 

Definición

 

María es Madre de Dios. La palabra utilizada en griego fue Theotokos, que significa: la que dio a luz a Dios, la paridora de Dios. Esta afirmación no quiere decir que Dios tiene su origen en María, sino que de María salió una persona que es Dios. Ella dió a luz a alguien que es Dios; hombre verdadero y Dios verdadero. El origen de Jesucristo es divino; engendrado del Padre antes de los siglos, desde la eternidad, pero hecho hombre por la encarnación en María. Ella es su madre, y por lo mismo es Madre de Dios, puesto que Jesucristo es Dios.

 

Aspectos Bíblicos

 

Mt 1,20- 23: lo cual indica que ese hijo de María viene de Dios y no viene por intervención de varón, puesto que José era el prometido de María y él no tuvo que ver en eso.

Lc 1,26-38: donde se establece un diálogo entre ella y el ángel, éste le dice que concebirá un hijo que será llamado Hijo del Altísimo.

Lc 1,43: se le establece el título de la “madre de mi Señor”.

Ap 12: se expresa, de manera simbólica pero bastante precisa, la maternidad divina de María.

 

Historia

 

En el siglo III encontramos en Egipto la famosa oración sub tum praesidium:

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios,

no desprecies las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades,

antes bien líbranos de todo peligro

¡Oh virgen gloriosa y bendita!

Lo cual nos indica que había reuniones de oración donde los fieles cristianos rezaban juntos e invocaban la protección de María dándole el título de Madre de Dios.

Se definió del dogma en el Concilio de Éfeso, celebrado el 22 de junio del 431, bajo el pontificado del Papa Celestino I.

“Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que, por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema.”

El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:

“Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades” (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66).

 

Conclusión

De esta manera queda claro que la doctrina mariológica forma parte de la explicación de la doctrina sobre Cristo; al aclarar mejor quién es Cristo se aclara mejor quién es María y viceversa, pero ambas realidades van estrechamente unidas, porque el misterio de la encarnación es lo que define de raíz toda la obra de la redención; Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios, sino no pudiese habernos redimido; por lo tanto, María es la Madre de Dios encarnado.

 

Oración final

Virgen María de la Navidad,

danos el gozo, danos la paz,

danos un mundo de luz y amistad,

danos, oh Madre, una Navidad.

En un mundo sembrado de odio,

el amor ha querido habitar;

una Virgen nos da la alegría,

una Virgen nos trae la Navidad.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

Conclusión: Danos tu opinión sobre este retiro e indica en que temas te gustaría profundizar en este tiempo de Adviento a través del correo formacion@hermandaddelao.es