Retiro Virtual de Pascua

Retiro Virtual de Pascua

¿Cómo se hace un retiro por internet?

1-Programa el tiempo necesario para cada una de las jornadas, es aconsejable hacer una por día.

2-Dedica el momento oportuno dentro de tu jornada, cuando tengas un rato de paz y no estés demasiado cansado para poderte concentrar.

3-Elige un sitio tranquilo, donde puedas rezar tranquilamente, busca una vela para tener encendida, una Biblia pues habrá que ir buscando ciertos datos, y papel y bolígrafo para anotar.

Es aconsejable para que el Retiro Virtual tenga los mismos beneficios que un Retiro presencial, rezar en silencio, si no es posible confesarnos, asistir a Misa, visitar el Santísimo Sacramento y sobre todo revisar nuestra vida diaria  a raíz de las lecturas y oraciones que se realizarán.

Programa Diario

Cada día empezaremos con la Señal de la Cruz y  una oración, rezada muy despacio para comprender el sentido de la misma.

Leeremos el texto y al terminar reflexiona en silencio y saca tus propias conclusiones de lo aprendido, para poder llevarlo a cabo en nuestra vida diaria.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Tema:

1º Día: Parábolas.

2ª Día: La oveja perdida.

3º Día: La moneda perdida.

4º Día: El hijo pródigo.

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo…..

 

Del Salmo 86….

 

“Señor, escucha mi oración,

atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo,

y tú me escuchas.

 

No tienes igual entre los dioses, Señor,

ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán

a postrarse en tu presencia, Señor;

bendecirán tu nombre:

<<Grande eres tú, y haces maravillas;

tú eres el único Dios».

 

Enséñame, Señor, tu camino,

para que siga tu verdad;

mantén mi corazón entero

en el temor de tu nombre.

 

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;

daré gloria a tu nombre por siempre,

por tu gran piedad para conmigo,

porque me salvaste del abismo profundo”.

 

Las parábolas de Jesús son aquellas breves narraciones dichas por Jesús que encierran una educación moral y religiosa, revelando una verdad espiritual de forma comparativa.

Deriva de la palabra griega, “parábole”, que literalmente es algo que se “coloca al lado de” otra cosa con el fin de ilustrar esa verdad primera.

Es un relato religioso corto, fácil de comprender y brinda una verdad espiritual. Fácil de recordar, porque se usan ejemplos vivos, imágenes tomadas de la vida ordinaria con contenidos ricos y amplios y con la finalidad de enseñarnos y explicarnos su mensaje.

Usan recursos literarios para suscitar reflexiones y el conjunto de esos símbolos están puestos al servicio de las enseñanzas finales.

Las parábolas no son de uso exclusivo de Jesús, sino que también lo usaban los rabinos, incluso hay parábolas en el Antiguo Testamento.

Jesús, al principio de su ministerio, no las usaba, luego comenzó a usarlas como recurso para enseñar a sus discípulos, pero también las usaba cuando hablaba con líderes religiosos y sociales.

Cada parábola tiene de 1 a 3 personajes que aparecen en una corta historia que describe una actitud.

La finalidad de las parábolas es:

  • Explicar el Reino de Dios de una forma sencilla.
  • Revelar la verdad a los que quieren conocerla.
  • Ocultar la verdad los que se quedan indiferentes.
  • Después de la explicación del Reino de Dios, se genera un compromiso total con el mensaje de Jesús o, por el contrario, un rechazo total.

 

Existe una pequeña guía para poder interpretar correctamente las parábolas:

  • Observar si el punto de la parábola es explicado en la introducción o en la conclusión de la parábola.
  • Observar si el contexto literario de alrededor o la ocasión histórica explican el propósito de la parábola.
  • Analizar la historia antes de tratar de determinar la verdad espiritual.
  • Identificar a quiénes representan los personajes centrales, Dios, creyentes, incrédulos, el reino de Dios, etc.
  • Distinguir entre los detalles primarios, que se relacionan directamente y revelan la verdad espiritual principal, y los detalles secundarios que están presentes solo para hacer que la historia sea realista.
  • Identificar la única verdad espiritual central, integral, que unifica toda la parábola y alrededor de la cual giran los detalles.
  • Determinar si el personaje central sugiere enseñanzas o verdades adicionales.
  • No buscar una lección espiritual detrás de cada detalle en la parábola.
  • No usar la interpretación de una parábola como la única base para una doctrina.

 

Parábolas en el Antiguo Testamento

  • Jue 9.7–15;
  • 2 Sam 12.1–4;
  • 2 Sam 14.1–7;
  • Is 5.1–7;
  • Ez 15; 16; 17.1–10; 19; 31.1–9; 34.

 

Parábolas en el Nuevo Testamento

PARÁBOLAS DEL REINO

  • El Sembrador
  • El trigo y la cizaña
  • El grano de mostaza
  • La levadura
  • El tesoro escondido
  • La perla
  • La red

 

PARÁBOLAS DE LA MISERICORDIA

  • La oveja perdida
  • La dracma perdida
  • Hijo pródigo

 

PARÁBOLAS DE LA URGENCIA Y REPROBACIÓN

  • Las diez vírgenes
  • Los obreros contratados por el viñador
  • Los dos hijos enviados a trabajar a la viña
  • Parábola de los viñadores homicidas
  • Banquete de bodas
  • Higuera estéril, etc.

 

El capítulo 15 del evangelista Lucas contiene las 3 parábolas de la Misericordia, las parábolas hablan de la alegría de Dios, la alegría que es perdonar, la misericordia de Dios.

Cada uno de nosotros en algún momento de nuestras vidas, somos esa oveja perdida, esa moneda perdida, ese hijo que ha desatado. Iniciado la libertad, siguiendo ideales falsos, espejismos de felicidad y perdiéndolo todo. Pero Dios no nos olvida nunca nos abandona, respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel y cuando volvemos a Él, nos acoge como hijos y en ese momento su corazón está de fiesta porque es una alegría recuperarnos.

Podemos decir que el capítulo 15 de Lucas es una gran parábola con tres escenas.

Cada una tiene un aspecto diferente de la obra de Dios.

  • El hijo busca a los perdidos como el Buen Pastor.
  • El Espíritu Santo busca los perdidos con iluminación es con escudriñadora.
  • El padre espera a los perdidos con los brazos abiertos cuando regresan.

Cada escena va incrementando la pérdida.

  • La oveja, 1%.
  • Las monedas, 10%.
  • El hijo, 50%.

Cada escena ilustra una forma diferente de ser perdido.

  • La oveja fue perdida, vagando como muchas personas de hoy en día.
  • La moneda se perdió por lo que hizo otra persona, como Adán con nosotros.
  • El hijo fue perdido por rebelión con una salida rebelde y con un regreso sumiso.

Cada escena representa la pérdida de una forma diferente.

  • La oveja está fuera y perdida.
  • El drama está dentro y perdido.
  • Los hijos están perdidos, tanto el que está dentro del regazo del padre, como dracma, como el que está afuera, como la oveja.

 

Las dos primeras parábolas son gemelas, ilustran la búsqueda. La tercera es mucho más desarrollada, omite la búsqueda del padre para centrarse más en la suerte de los dos hijos, pero todas finalizan con la alegría del regreso expresada en una fiesta.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo…..

 

“Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.”

 

La parábola de la oveja perdida es una increíble ilustración del amor y de compasión que Dios tiene para todos sus hijos. Es un bello relato de cómo Dios busca al pecador perdido y se regocija cuando lo encuentra.

Esta parábola se encuentra tanto en el Evangelio de Mateo, es como el de Lucas y sirve como respuesta directa a las acusaciones que Jesús recibía por parte de los líderes religiosos de aquella época por comer con los pecadores. Aunque la parábola es básicamente la misma en esos dos textos, la oveja perdida en Mateo parece referirse a un cristiano que se desvía momentáneamente del camino del Señor. En Lucas, la oveja perdida parece ser alguien que se arrepiente de sus pecados y decide seguir al Señor. La parábola de Mateo es más corta, dirigida a sus discípulos, que la de Lucas, dirigida a fariseos y escribas, pero tienen elementos comunes:

  • Un hombre pierde una oveja.
  • Deja atrás sus otras 99 ovejas y busca la oveja perdida.
  • Al encontrarlo se alegra.

 

Los personajes de esta parábola son:

  • 100 ovejas. Es un número de un rebaño medio de un pastor que no es ni rico ni pobre.
  • Oveja perdida, es anónima y representan todas aquellas cosas que, consciente o inconscientemente, estamos alejados de Dios.
  • Hombre, que representa a Dios que sale a nuestra búsqueda.
  • Amigos y vecinos que celebran con el hombre la vuelta de la oveja perdida, reflejando así a la comunidad cristiana.

Esta parábola nos presenta al Dios del perdón y de la misericordia, que nos perdona y sale a nuestra búsqueda recorriendo el mundo hasta encontrarnos, sin descuidar a las noventa y nueve restantes.

Como señalan papa Francisco, “Para Jesús no hay ovejas definitivamente perdidas, sino solo ovejas, que hay que volver a encontrar”. El papa insiste.” Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia. Aquel que nos invita a perdonar<< setenta veces siete>> Mt 18,22, nos da ejemplo. El perdona setenta veces siete, nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable.

Como Dios es regocija por cada hijo perdido y encontrado, así tan bien los líderes de la comunidad, los pastores del pueblo deben salir a buscar a los perdidos y traerlos dentro de la Iglesia.

Cuando Jesús hace referencia a esos amigos y vecinos de este hombre que celebran cuando encuentra esa oveja perdida. Esto hace alusión a todos aquellos que siguen sus mandatos y principios. Es la misma felicidad que el mismo Jesús cuando un pecador se arrepiente de sus malos pasos. Jesús indica algo muy importante, es que todos aquellos que hacen la obra de llevar el evangelio tendrán ese mismo gozo.

La parábola nos enseña que todos somos valiosos ante Dios, y que él anhela que todos los pecadores (los que aún no se han rendido a él) se le acerquen para recibir su amor y su perdón. Dios recibe a todos con brazos abiertos, pues todos necesitamos de su amor y su perdón.

Dios nos llama a comportarnos de la misma manera, a tener su corazón para con los demás. No debemos hacer acepción de personas, pues el evangelio de Cristo es para todos. De hecho, hay gran gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente. Dios anhela añadir ovejas a su redil y nosotros somos llamados a colaborar con él en esa misión. ¡No dejemos de hacerlo!

En la alegría del buen pastor, que encuentra a sus ovejas, entendemos todo el espíritu del cristianismo, el amor y la misericordia, encarnados por Jesús, modelo y meta que cada cristiano debe seguir.

 

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo…..

 

“O ¿Qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». “

 

Esta parábola también va dirigida a aquellos que no entendía la voluntad de Jesús de dedicar tiempo y energía a los pecadores, impuros y perdidos.

Se encuentra solo en el Evangelio de Lucas y representa el jornal de un día más o menos para una persona de la época, por lo tanto, perder solo una moneda, solo un dracma, era un asunto serio.

En Israel, las mujeres recibían 10 monedas de plata como regalo de bodas, a parte del valor monetario, esas monedas tenían un valor sentimental semejante al de un anillo de bodas en la actualidad, por lo que perder una moneda sería lamentable, por eso la diligencia al buscarla.

Y esto es lo que verdaderamente nos debe preocupar, las monedas pérdidas son personas que como esa moneda tienen un valor incalculable, saben todo lo que Dios ha hecho por ellos, pero que han rebajado su gran valor al valor de una moneda de cuero.

Son personas que NO han encontrado o NO han querido encontrar su lugar dentro de la iglesia. La diferencia con las otras, o que por temas de pecado o áreas que no han querido rendir al Señor están perdidos.

Al contrario que en la parábola anterior, lo perdido se encuentra en la casa y Dios sabe que lo hemos perdido, pero que no ha desaparecido porque continúa en nuestra casa, en nuestra alma.

Para encontrarlo debemos encender una vela y barrer la casa, eliminar de nuestra mente, de nuestras almas las cosas y pensamientos inútiles. Esa luz representa a Dios, luz del mundo, que ilumina nuestro camino y una vez encontrado, nos alegramos y llamamos a los que nos rodean para festejar esa alegría.

La protagonista es una mujer que, al igual que muchas mujeres del tiempo de Jesús, probablemente pasaba la mayor parte del tiempo en su casa. Tras encontrar la moneda perdida, aparecen amigas y vecinas, otras mujeres.

Este detalle es importante porque revela que Jesús se preocupaba por quienes le escuchaban. En estas tres parábolas hermanas, la de la oveja perdida se comunica especialmente con los trabajadores del campo. La de la moneda perdida habla especialmente a las mujeres. Y la del hijo perdido, o hijo pródigo, comunica algo especial a las familias.

La mujer representa al Espíritu Santo en busca de un alma perdida en la casa, en la oscuridad y el polvo que llegamos a acumular, hasta que, con la ayuda de la lámpara de la Palabra de Dios, se encuentra y se produce la alegría por el hallazgo.

La moneda perdida representa los que comprende que están separados de Dios, que se hallan dentro de una nube de tentaciones, faltas y pecados, pero no saben que sus almas están en peligro. Es una propuesta de rescate dentro de la casa, dentro de la comunidad, dentro de la familia.

San Agustín de Hipona en su obra Confesiones quien destacó el aspecto de la memoria de la mujer de la parábola de la moneda perdida, como forma de remarcar la memoria de Dios sobre cada hombre. Llamó la atención de san Agustín que entre la cantidad de cosas que alberga la memoria se incluye el olvido: es posible recordar que se ha olvidado, el olvido no es lo contrario de la memoria sino uno de sus elementos. Según san Agustín, si la mujer no tuviera memoria, no podría reconocer la moneda. La mujer puede aspirar a recuperar la moneda porque puede reconocerla.

Había perdido la mujer su dracma y la buscó con la candela, y si no hubiese recordado no la hubiese encontrado. Y así, después de haberla encontrado, ¿cómo hubiera sabido si era o no esa misma, si no hubiese guardado recuerdo de ella?

 

La reflexión de san Agustín culmina en una oración con matiz marcadamente autobiográfico en la que liga la memoria con la misericordia de Dios. Te invoco a ti, Dios mío, misericordia mía, que me has hecho y no te has olvidado de quien se olvidó de ti.

 

Si para Dios cada moneda, cada alma, es preciosa por sí mismo y en sí misma, y está listo para dejar a los demás para encontrarla, del mismo modo, los hombres deben ponerse en deben ponerse a trabajar para encontrar a sus hermanos perdidos.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo…..

 

“También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

 

La tercera parábola de la misericordia propone el concepto de Dios que busca y haya lo que está perdido, recogiéndolo en su gracia, pero sobre todo expresa el amor inconmensurable e intacto de Dios para su pueblo.

Es una de las parábolas del cristianismo más conocida, probablemente porque lanza un mensaje aplicable no solo para los creyentes, sino para cualquier tipo de persona.

Se habla de la debilidad ante la tentación, no solo a través del hijo pródigo, también a través del hijo responsable con su soberbia y sus celos ante la celebración por la vuelta del hermano. Y habla también del poder del arrepentimiento y de que la conversión siempre es posible gracias al perdón sincero y habla también de la misericordia a través del hijo pródigo, pero sobre todo a través del padre.

El padre protagonista, ama a sus dos hijos, el juicioso que trabaja y no lo abandona y el imprudente que reclama su herencia y se adentra en vicios y diversiones. Los dos hijos representan a los justos y a los pecadores, pero para el padre no hay preferencia, todos somos iguales ante los ojos del Dios Padre.

La parábola tiene tres personajes de igual importancia, los dos hijos con la misma estructura de comportamientos, y el padre con su actitud amorosa.

 

  1. El hijo menor se marcha.

Regresar es volver al hogar después de haberlo abandonado, la inmensa alegría al volver el hijo perdido esconde la inmensa tristeza de la marcha.

La marcha supone rechazar el hogar en el que el hijo se crió y fue alimentado, un corte drástico con la forma de vivir, pensar y actuar, es una falta de respeto, una traición a los valores de la familia y la comunidad. Es la negación de la realidad espiritual, de que pertenezco a Dios con todo mi ser, de que Dios me tiene a salvo en un abrazo eterno y de que estoy grabado en las palmas de las manos de Dios.

Nos hemos vuelto sordos a la voz que nos llama <<mi hijo Amado>> y la verdadera voz del amor es suave y amable que me habla desde lo más recóndito de mi ser.

Pero hay otras voces fuertes llenas de promesas, muy seductoras para que demostremos que merecemos ser amados, tener éxito, fama y poder. Estas voces niegan que el amor es un regalo completamente gratuito.

La cólera, el resentimiento, los celos, los deseos de venganza, lujuria, codicia, rivalidades, son señales que nos indican que nos hemos ido de casa. Tenemos tanto miedo a no gustar a que nos censuren, a que nos dejen de lado, a que no nos tengan en cuenta, a que nos persigan, que constantemente estamos inventando estrategias nuevas para defendernos y asegurarnos el amor que creemos necesitar y merecer En esos momentos nos alejamos más y más de la casa del Padre y elegimos vivir en un país lejano.

El no del hijo pródigo refleja la rebelión original de Adán, que lo coloca fuera del jardín, pero el Padre tiende sus manos y perdona la rebelión de Adán y de todos sus descendientes. El amor de Dios es lo que permitió dejar a su Hijo encontrar su propia vida.

 

2.El hijo menor regresa.

El hijo menor dejó su casa lleno de orgullo y dinero y vuelve sin dinero, sin honor, sin dignidad y reputación. Cuanto más nos alejamos del lugar dónde habita Dios, menos somos capaces de oír la voz que nos llama <<hijo Amado>> y cuanto menos oímos esta voz, más nos enredamos en las manipulaciones y juegos de poder del mundo.

Cuando el hijo menor no confía en nadie, se pregunta si alguien lo ha querido, el mundo se vuelve oscuro o se endurece el corazón y el cuerpo se llena de tristeza, se pierde el sentido de la vida.

De repente vio con claridad que el camino que había elegido era de autodestrucción y de muerte. Cuando comprendió que era hijo de su padre, empezó a caminar hacia casa, eligiendo un camino de vida en vez de un camino de muerte, pero sigue pensando que Dios le exige una explicación, que su amor es condicional y que no será bien recibido cuando llegue. La fe ciega en el total y absoluto perdón de Dios no llega fácilmente.

Recibir el perdón implica la voluntad de dejar a Dios ser Dios y dejarle hacer todo el trabajo de sanación y renovación de mi persona.

Jesús dejó claro que el camino para llegar a Dios es el camino de la infancia, a una segunda inocencia, a la cual se llega a través de las bienaventuranzas, que nos muestran el camino más simple para llegar a la casa del Padre.

 

3.El hijo mayor se marcha.

El hijo mayor es el testigo principal de la vuelta a casa del hijo menor. Mira el padre sin alegría, no se acerca, no sonríe y no quiere alegrarse, ni acercarse.

Tanto el hijo mayor como el menor perdieron su libertad y felicidad, y cada vez eran más desgraciados. La vida obediente y servicial se hace una carga de esclavitud, de ira y envidia por el amor que el padre le da en el regreso al hijo menor.

La experiencia de ser incapaz de compartir la alegría, es la experiencia de un corazón lleno de resentimiento.

Esta parábola está abierta porque solo nosotros podemos confiar o no r en el amor de Dios, que lo perdona todo.

 

4.El hijo mayor regresa.

El padre quiere que regresen los dos, el hijo menor y el mayor, por eso corre el encuentro de los dos, quiere que los dos se sienten en su mesa y participen de su alegría, pero no fuerza a los hijos. Él está allí esperando y su amor no depende de sus arrepentimientos, de sus cambios.

Aunque nosotros mismos no seamos capaces de liberarnos de nuestra ira, podemos dejar a Dios que nos encuentre y nos cure con su amor, practicando diariamente la confianza y la gratitud. La confianza es la convicción profunda de que el Padre nos quiere en casa y la gratitud es reconocer que todo lo que somos y tenemos se nos ha dado como don de amor, don que tenemos que celebrar con alegría.

Confianza y gratitud requieren el coraje de arriesgarse, un salto de fe que significa amar sin esperar ser amado, dar sin querer recibir, invitar sin esperar a ser invitado, abrazar sin pedir ser abrazados. El hijo mayor representa a todos los hijos de Dios resentidos.

 

5.El padre da la bienvenida.

El padre no solo es el gran patriarca, es padre y madre, Él sostiene y acaricia, asegura y consuela. Dios en su infinita compasión, se ha unido a la vida de sus hijos para la eternidad, ha elegido libremente depender de sus criaturas, a quienes dio el don de la libertad.

Esta elección hace que sienta dolor cuando se marcha un hijo y alegría cuando vuelve, pero la alegría no será completa hasta que no vuelvan todos y se reúnan en su mesa. Dios es un Padre que todo lo da y todo lo perdona y que no mide el amor que siente hacia sus hijos por lo bien que se comporta.

Cuando seamos capaces de mirar con los ojos de Dios y descubrir su alegría por la vuelta, por nuestra vuelta a casa, no neguemos el amor de Dios hacia nosotros, y cuando yo no niegue mi valía personal, entonces en mi vida habrá menos angustia y más alegría.

La parábola del hijo pródigo es la historia que nos habla del amor que ya existía antes de cualquier rechazo y que estará presente después de todos los rechazos. Es el amor primero y duradero de un Dios que es Padre y Madre, es el amor que siempre da la bienvenida a casa y siempre quiere celebrarlo.

 

6.El padre organizó una fiesta.

El padre pide a los criados que le den a su hijo la túnica, el anillo y las sandalias para inaugurar el nuevo reino, para organizar una fiesta por todo lo alto para mostrar su alegría. A los criados se les dijo que mataran al ternero más gordo para este día. Este padre había estado engordando lentamente al ternero, sabiendo que, algún día, celebraría el regreso de su hijo a casa. Todos estos fueron regalos de gracia concedidos al esclavo que regresaba a casa y restaurado a la filiación.

Este júbilo festivo es el júbilo del tiempo de salvación.

El Evangelio de la misericordia es el Evangelio de la alegría, Jesús salva de la perdición y de la muerte.

La narración de la parábola se interrumpe sin decir lo que piensa hacer el padre con el hijo mayor. Jesús no celebra juicio, sino que ofrece la salvación, quiere también salvar a los fariseos, todos tienen necesidad de conversión, los pecadores y también los que se tienen por justos.

La mayor enseñanza de estas parábolas se refiere a la infinita misericordia de Dios: si nuestro pecado es grande, mayor es aún la bondad de Dios.

El papa Francisco, en Bula Misericordiae vultus, n. 9 nos dice:“En las parábolas dedicadas a la misericordia, Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia… En estas parábolas, Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón”

En síntesis, Dios está siempre en busca del pecador; no es un Dios de justos, de puros, que ama solo a los que le responden consecuentemente. Dios sabe que en verdad todos los seres humanos somos pecadores, de una forma u otra, y por eso trata de hacer sentir a todos y cada uno su fiel e inmerecido amor. Él nos ofrece este amor, pero si no sabemos, o si no queremos saber, que somos pecadores, entonces impedimos que Dios venga a buscarnos.

 

 

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

Conclusión: Danos tu opinión sobre este retiro e indica en que temas te gustaría profundizar en este tiempo de Pentecostés a través del correo formación@hermandaddelao.es