Retiro Virtual de Cuaresma

Retiro Virtual de Cuaresma

¿Cómo se hace un retiro por internet?

1-Programa el tiempo necesario para cada una de las jornadas, es aconsejable hacer una por día.

2-Dedica el momento oportuno dentro de tu jornada, cuando tengas un rato de paz y no estés demasiado cansado para poderte concentrar.

3-Elige un sitio tranquilo, donde puedas rezar tranquilamente, busca una vela para tener encendida, una Biblia pues habrá que ir buscando ciertos datos, y papel y bolígrafo para anotar.

Es aconsejable para que el Retiro Virtual tenga los mismos beneficios que un Retiro presencial, rezar en silencio, si no es posible confesarnos, asistir a Misa, visitar el Santísimo Sacramento y sobre todo revisar nuestra vida diaria  a raíz de las lecturas y oraciones que se realizarán.

Programa Diario

Cada día empezaremos con la Señal de la Cruz y  una oración, rezada muy despacio para comprender el sentido de la misma.

Leeremos el texto y al terminar reflexiona en silencio y saca tus propias conclusiones de lo aprendido, para poder llevarlo a cabo en nuestra vida diaria.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Además, en este tiempo te invitamos a escuchar como reflexión complementaria, las homilías de nuestro predicador del Solemne Quinario que D. Manuel Palma ha dedicado en estos 5 días de culto.

Tema:

1º Día:  Introducción.

2º Día: Bienaventuranzas de los pobres y mansos.

3º Día: Bienaventuranzas de los hambrientos y los misericordiosos.

4º Día: Bienaventuranzas de los que lloran y los limpios de corazón.

5º Día:  Bienaventuranzas de los perseguidos, injuriados y los que buscan la paz.

6º Día: Jesús el bienaventurado y las malaventuranzas.

Despliega a continuación las información de los diferentes días de este retiro:

Botón bienaventuranzas dia 1

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

Señor, ablanda nuestro duro corazón,

para que nos cale tu mensaje,

y que soñemos con hacer realidad la utopía

de que sean felices los que ahora son pobres,

para que no sufran más los que hoy pasan hambre y sed,

para que rían de felicidad los que hoy se sienten tristes y amargados.

También queremos ser felices nosotros: es lo que Tú quieres.

Sabemos que no hay otro modo de alcanzar la propia felicidad

que tratando de hacer felices a los demás.

Tú nos has dado ejemplo: has dedicado tu vida a repartir felicidad. Amén.

 

Este tiempo de Cuaresma es muy apropiado para hacer un retiro, hemos de cultivar el encuentro personal con Cristo, con su persona y su mensaje. Pero este retiro no nos invita solo a un nuevo compromiso con Cristo, nos invita también a un renovado compromiso con su mensaje y misión, su vida, su nuevo espíritu y sus nuevos valores. Y el resumen del nuevo espíritu de los nuevos valores que nos trae Jesús lo encontramos en las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas son a la vez desafío y promesa de felicidad, son exigencias que se convierten en bendiciones, son una especie de revolución de Jesús que se contrapone a la lógica humana.

Y ahora vamos a hablar de las bienaventuranzas, las 8 locuras que resumen el mensaje de Cristo. No son una especie de prólogo del Sermón de la Montaña, son sus puntos centrales, ocho fórmulas que resumen todo el nuevo espíritu que se anuncia, todo lo demás son aplicaciones. Porque, si en el Sinaí se concentró toda la ley, en los Diez Mandamientos, en este nuevo monte nos encontramos con un nuevo y bien diferente decálogo, lo que allí aparecían rígidas fórmulas legales se convierte aquí en bendiciones para las que para los que vivan el nuevo espíritu. Allí se señalaban los mínimos que deben aceptarse y aquí se apuntan las cimas a las que hay que tender con toda el alma y la felicidad que espera a quienes la coronen.

 

Los oyentes

Pero antes de afrontar la escalada, deberíamos preguntarnos cómo debemos oírlas y comenzar averiguando cómo la escucharon, qué sintieron quienes por primera vez conocieron este vertiginoso mensaje.

Los sentimientos de quienes le escuchaban a Jesús tuvieron que ser muy complejos. Los mismos apóstoles tenían que estar desconcertados, escuchando cosas que el Maestro nunca hasta entonces había dicho. Las oían emocionados, pero tal vez más asustados y desconcertados que emocionados. Si algo podía definir sus sentimientos era sin duda la palabra vértigo, porque por primera vez, se asomaban a toda la hondura y a toda la altura del alma de Jesús.

Este desconcierto tenía que reproducirse multiplicado en los demás, porque la mayoría de las personas que lo oyeron eran gente sencilla, pescadores, agricultores, arrieros, conductores de camellos, pastores, tal vez se mezclaban con ellos algunos ilustres, pero casi la totalidad pertenecía a la clase campesina. Era ciertamente gente que sabía lo que es el dolor y la lucha, vivían en un tiempo y en una tierra dura, sabían que cuando un año faltaba la lluvia en otoño, tal vez ya sería imposible la siembra y detrás vendría un año de hambre.

Luego estaba la guerra con las autoridades, se sabían, presionados por los impuestos por todo tipo de diezmos y tributos.

Y además estaba el invasor romano que imponía la ley con aparente tolerancia y real dureza. Por lo tanto, con esta situación, los que acudían a escuchar a Jesús no esperaban recetas para su espíritu, sino urgentes respuestas para sus problemas humanos. Antes que, a Jesús, habían escuchado a muchos otros caudillos o cabecillas de esos que nunca se separan de sus labios, la palabra libertad, pero sabían que la mayoría pronto terminaría de detenidos y crucificados o cuando no huidos a las montañas y convertidos en bandoleros.

Pero Jesús era o parecía diferente, hablaba de los pobres, de los perseguidos, de los oprimidos, de los que tenían hambre, pero parecía preocuparle más, aclarar el sentido de esa hambre y de esa opresión que conseguir suprimirlos. Traía luz, no rebeldía o en todo caso, hablaba de otra rebeldía.

Lo más seguro es que no entendieran mucho de lo que Jesús estaba diciéndoles y debieron de sentir primero decepción y después cólera.

Hoy, después de más de 20 siglos, son fórmulas que hemos oído tantas veces y se nos han vuelto aguadas. Para entenderlas, tendríamos que volver a descender a su fondo, como una gruta en cuyo fondo se oculta el difícil tesoro, y tal vez deberíamos detenernos para descubrir, en todo caso, que son palabras en las que se juega nuestro destino, palabras de vida o de muerte.

El día que Nuestro Señor enseñó las bienaventuranzas firmó su propia sentencia de muerte, porque decir las cosas que dijo es el mejor camino para crearse enemigos. El Sermón de la Montaña es una opción y una opción de locura. La crucifixión no puede estar lejos de quien se atreva a decir, Ay de vosotros los ricos.

Las dos versiones

Antes de intentar desentrañar el sentido de las bienaventuranzas, tenemos que detenernos a señalar las diferentes versiones que de ellas ofrecen Lucas y Mateo.

Para Mateo las bienaventuranzas son 8 y además están redactadas en tercera persona. Para Lucas se presentan en segunda persona dirigida directamente a los oyentes y solo son cuatro, pero van acompañado de otras cuatro maldiciones paralelas o ays.

Hay que decir que no son, no se oponen entre ellas, sino que más bien se complementan y se aclaran. En Lucas las bienaventuranzas son más agresivas, presionan, empujan, en Mateo, aparecen suavizadas, se deslizan hasta lo hondo del corazón y la mente. En Lucas, adoptan un tono realista, casi material en Mateo tienen un aspecto más idealista, probablemente las de Lucas sean más primitivas y recojan mejor el tono de Cristo, las de Mateo parecen influidas por el deseo posterior de evitar confusiones.

Quizás la verdadera aclaración esté la diversidad de destinatarios que tienen los dos evangelios. Lucas escribe para paganos o cristianos recién llegados del paganismo, por eso sus fórmulas atacan directamente la raíz de la visión pagana del mundo, crítica sin rodeos, la riqueza, exalta la condición de los miserables de este mundo.

Mateo, sin embargo, escribe para un ambiente judío. Aquí el peligro es la falta de espíritu, el cumplimiento literal de la ley, acentúa por ello la línea más espiritual y recoger los valores de mansedumbre, limpieza de corazón, afán pacificador.

Por eso no se trata de dos visiones opuestas, cada evangelista ha recogido lo que más le ha impresionado de las palabras de Jesús y le ha dado el inevitable toque personal, juntas ambas visiones nos permitirán asomarnos a toda la hondura del mensaje de Jesús.

Las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña concentraron todas las enseñanzas y el ministerio público de Jesús sobre espiritualidad y compasión, al presentar un nuevo conjunto de ideales centrados en el amor y la humildad en lugar de la fuerza y la imposición.

Las bienaventuranzas marcan la senda de un amor rico en matices que abarca las situaciones reales de la vida.

El reino de las bienaventuranzas es la plenitud humana alcanzada como don de Dios a los que quieren creer y vivir la nueva vida y la nueva alianza. Al final de los tiempos los justos vivirán esa bienaventuranza de un modo pleno.

A lo largo del 2020 el Papa Francisco nos ha regalado en sus audiencias unas catequesis de las bienaventuranzas para poder profundizar en su significado.

En la Audiencia del 29/01/2020 el Papa Francisco nos dice.” el monte” recuerda al Sinaí, donde Dios le dio a Moisés los mandamientos. Jesús empieza a enseñar una nueva ley: ser pobre, ser manso, ser misericordioso… Estos “nuevos mandamientos” son mucho más que normas. De hecho, Jesús no impone nada, pero revela el camino a la felicidad, su camino, repitiendo ocho veces la palabra “bienaventurados”.

Cada bienaventuranza está compuesta de tres partes.

  • Primero está siempre la palabra “bienaventurados”.
  • luego viene la situación en la que se encuentran los bienaventurados: la pobreza de espíritu, la aflicción, el hambre y la sed de justicia, y así sucesivamente.
  • finalmente está el motivo de la bienaventuranza, introducido por la conjunción “porque +un futuro pasivo”, que es la razón de la felicidad

 

Prestemos atención a este hecho: la razón de la dicha no es la situación actual, sino la nueva condición que los bienaventurados reciben como regalo de Dios: “porque de ellos es el reino de los cielos”, “porque serán consolados”, “porque heredarán la tierra”, y así sucesivamente. Los que progresan en estas cosas son felices y serán los bienaventurados”.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

Botón bienaventuranzas dia 2

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

Señor, ablanda nuestro duro corazón,

para que nos cale tu mensaje,

y que soñemos con hacer realidad la utopía

de que sean felices los que ahora son pobres,

para que no sufran más los que hoy pasan hambre y sed,

para que rían de felicidad los que hoy se sienten tristes y amargados.

También queremos ser felices nosotros: es lo que Tú quieres.

Sabemos que no hay otro modo de alcanzar la propia felicidad

que tratando de hacer felices a los demás.

Tú nos has dado ejemplo: has dedicado tu vida a repartir felicidad. Amén.

 

  • Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Lc 6, 20, Mt 5,3. Audiencia Papa Francisco. 5/02/2020.

 

¿A quién se está refiriendo Cristo a los pobres, como transcribe Lucas o a los pobres de espíritu o a los que tienen alma de pobre, como el que recoge Mateo?  No se puede ser pobre de espíritu y vivir como un rico, el verdadero pobre de espíritu es realmente pobre en lo material, o terminará siéndolo, porque ese espíritu le llevará a compartir la pobreza de los que nada tienen.

La palabra que Jesús usó para definir a los pobres fue “ anaw”, este término señalaba en hebreo a un grupo muy concreto: los humildes, los oprimidos, los desgraciados, los cargados de deuda y de enfermedades, los desempleados y los marginados. Pero a esta palabra “pobre «añadían siempre los judíos una segunda expresión y hablaban de los “pobres de Yahvé.” Eran éstos los que, precisamente por no tener nada, por su desamparo se acercaban a Dios, ponían en Él toda su confianza, cumplían su voluntad y observaban la ley.

Estos son realmente los pobres de los que Jesús habla: los que no se detienen en la idolatría de sus riquezas y no tienen otro Dios que Yahvé, los que viven abiertos a Él y, a su Palabra, los que no confían en el dinero ni en los demás hombres, y ni siquiera en sí mismo, sino solo en Dios.

Pobres son los que están permanentemente disponibles a caminar hacia Dios, los que no están atados a ninguna propiedad porque nada tienen, los que, como el propio Jesús, no tienen una piedra donde reclinar la cabeza, los que son como Él.

Pobres son los que han elegido la libertad de no están encadenados a nada de este mundo y ni siquiera a sí mismo a sus ambiciones y sus orgullos, la miseria obligada es esclavitud, pero esta pobreza libre que Jesús pregona es liberación. La pobreza forzosa es carencia, es vacío, la libre pobreza de Jesús es plenitud, esa apertura hacia todo. Él no pide renunciar a la riqueza por la riqueza, lo que Él pide es plenitud de Dios y renuncia a todo aquello que en la riqueza aparta de Dios.

A estos hombres abiertos, Jesús les promete el Reino de Dios. Mateo traduce “Reino de Dios por Reino de los cielos”, responde simplemente al pudor con los que judíos eludían al nombre de Dios y aludían a Él mediante paráfrasis. El Reino que Jesús anuncia a los pobres, es ese que Él viene anunciando desde el comienzo de su predicación, ese que está en medio de vosotros.

No habla para nada de un paraíso más allá, lo que dice es que, en el seno de la presente humanidad, en el corazón de la actual creación se está construyendo ya una nueva creación, una nueva humanidad, los pobres, los abiertos de corazón, los libres, los no encadenados, ni al mundo ni a sí mismo, eso formarán parte de esa nueva humanidad que, conducida por Él, traspasa las barreras de este mundo.

Además de reconocer las flaquezas y aceptar la ayuda de Dios, la invitación es a confiar plenamente en el creador.

Los “pobres de espíritu” son aquellos que son o se sienten pobres, en lo profundo de su ser. Cada uno, delante de sí mismo, sabe bien que, por más que se ponga a trabajar, queda siempre radicalmente incompleto y vulnerable, cada uno de nosotros es vulnerable, dentro, y debe ver en dónde.

Ser pobres es una ocasión de gracia y Jesús nos muestra que es el camino del Reino de Dios.

El Reino de Dios es de los pobres de espíritu, reina verdaderamente quién sabe amar al verdadero bien más que a sí mismo y este es el poder de Dios.

 

Preguntas para la meditación personal

  1. ¿Qué puedo hacer para celebrar adecuadamente esta Semana Santa?
  2. ¿Cómo me imagino y entiendo yo mi felicidad personal?
  3. ¿Tengo ese espíritu de pobreza que es cercanía, confianza y dependencia de Dios, por encima de todo lo demás?

 

Es feliz el que sabe ser pobre y vivir desprendido de las cosas de la tierra, libre de las ataduras del deseo y del ansia de posesión.

 

  • Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán en herencia la tierra. Mt 5, 5. Audiencia Papa Francisco. 19/02/2020.

 

En el Evangelio solo dos veces aparece la palabra manso, aparte de la bienaventuranza y las dos veces se refiere a Cristo, Él es el rey manso que entra en Jerusalén sobre un asno Mt 21,4-5 y será el mismo Jesús quien diga a sus discípulos “aprender de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es suave y mi carga ligera” Mt 11,29-30. Frente a la dureza intransigencia de los fariseos, Jesús se define como dulzura, alivio, refugio y descanso de las almas.

La mansedumbre, pues, más que una virtud puede definirse un complejo de virtudes, una forma especial de la humanidad, y de caridad que abarca condescendencia, la indulgencia, la suavidad y la misma misericordia. Pero también es fuerza, porque cuando alguien golpea a Jesús no responde con otro golpe, pero si levanta su palabra para protestar contra el golpe injusto.

En Jesús se unen fortaleza y mansedumbre, como en toda mansedumbre auténtica tendríamos que decir que un manso es quien muestra con suavidad su fortaleza interior.

En definitiva, a los mansos se le promete lo mismo que a los pobres, unos y otros tendrán por herencia al construir la humanidad nueva y entrar en la vida eterna. Los mansos seguirán imponiendo con la dulce fuerza de sus espíritus, serán más fuertes y eficaces que los violentos, construirán donde estos solo destruyen, pero está su victoria en la tierra de los hombres será solo el anuncio de su gran victoria en la tierra de las almas.

Puesto que la mansedumbre se relaciona con la sabiduría, la felicidad es de quienes aceptan la voluntad de Dios.

La palabra manso significa dulce, suave, gentil, no violento y se manifiesta momentos de conflicto. La mansedumbre de Jesús se ve con fuerza en su Pasión.

El manso no es una persona complaciente, cómoda, si no es el discípulo de Cristo que ha aprendido a defender otra tierra bien distinta, defiende su paz, defiende su relación con Dios, los dones de Dios, la misericordia, la fraternidad, la confianza y la esperanza.

La tierra a conquistar por la mansedumbre es la salvación del hermano, no hay tierra más hermosa que el corazón de los demás, no hay territorio más bello que ganar la paz reencontrada con un hermano.

 

Es feliz quien tiene dominio interior de sus pasiones, en una mansedumbre, que es poder sereno, lejos de la violencia.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

Botón bienaventuranzas dia 3

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

Señor, ablanda nuestro duro corazón,

para que nos cale tu mensaje,

y que soñemos con hacer realidad la utopía

de que sean felices los que ahora son pobres,

para que no sufran más los que hoy pasan hambre y sed,

para que rían de felicidad los que hoy se sienten tristes y amargados.

También queremos ser felices nosotros: es lo que Tú quieres.

Sabemos que no hay otro modo de alcanzar la propia felicidad

que tratando de hacer felices a los demás.

Tú nos has dado ejemplo: has dedicado tu vida a repartir felicidad. Amén.

 

  • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Mt 5, 6, Lc 6, 21. Audiencia Papa Francisco. 11/03/2020.

 

Volvemos a encontrarnos aquí una doble formulación de la misma bienaventuranza. Para San Lucas son felices simplemente los que tienen hambre para Mateo, los que tienen un hambre muy concreta de Justicia. Pero tenemos que leer ambos términos a la luz del lenguaje bíblico en el que la bienaventuranza fueron escritos.

Tener hambre y sed de Justicia es más que tener hambre y más que ser justos, los hambrientos que no justifican su rencor en el hambre, los justos que no se sienten satisfechos ni de su justicia, ni de la que los rodea y siguen buscando una justicia más ancha, más honda, más pura, una justicia que se parezca algo a la de Dios. Estos hambrientos serán saciados, no de pan, no de poder, no de privilegio. La justicia de los hombres conduce con frecuencia un simple cambio de opresores, aquel hambriento se convierte en verdugo.

Justicia en Mateo es caminar por la senda del bien, todo el que lucha por algo justo está luchando ya por el Reino de Dios, pero es claro que quien busca el Reino de Dios tiene que hacerlo, además con un espíritu único que el de Dios.

Aquí se hace referencia a la justicia espiritual que busca estar libre de pecado.

En las Escrituras encontramos una sed más profunda que la sed física, hay una sed interior, un hambre interior, una inquietud, un anhelo de luz. Es el Espíritu Santo quien despierta esa sed: Él es el agua viva que ha plasmado nuestro polvo, Él es el soplo creador que le dio vida.

Cada persona está llamada a redescubrir lo que realmente importa, lo que realmente necesita, lo que hace la vida buena y lo que es secundario y puede prescindir de ello. La sed de justicia en las ganas de encontrarle, de ver a Dios y de hacer el bien a los demás.

 

 

  • Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán la misericordia. Mt 5, 7 Audiencia Papa Francisco. 18/03/2020.

 

La misericordia es mucho más que una virtud, es una de las ideas fundamentales de ambos testamentos, es casi la definición de Dios. Cristo al encarnarse será como la Encarnación de esta misericordia de Dios. Se dice con una metáfora casi desconcertante, “debía ser semejante a sus hermanos para llegar a ser misericordiosos” Hb 2,17. Toda su vida es un clamor de esta misericordia, su redención y su muerte son frutos visibles.

La misericordia para Jesús debía ser el centro de la virtud, no solo el que ame será amado ni el que socorre será socorrido, por cada grano de nuestro trigo se nos devolverá un grano de oro, por nuestra pequeña misericordia hacia nuestros hermanos se nos dará la gran misericordia de Dios, por una mano tendida, por un poco de pan, se nos dará la salvación.

Está bienaventuranza termina en el Reino de Dios y concluye con el triunfo de los misericordiosos que un día oirán las más bellas palabras que conocerá la historia del mundo y de la humanidad “venir los benditos de mi Padre, tomar posesión del Reino que os tengo preparado desde el principio del mundo”. Mt 25,34.

Perdonar de corazón y compadecerse del mal ajeno hacen parte de este precepto.

Es la única bienaventuranza en la que coinciden la causa y el fruto de la felicidad, si se mete misericordia en la 5ª bienaventuranza y en el Padre Nuestro pedimos perdón de las deudas, significa que somos especialmente deudores y necesitamos encontrar misericordia.

Cada uno debe recordar que necesita perdonar, que necesita perdón y que necesita paciencia; este es el secreto de la misericordia: perdonando se es perdonado. Por eso Dios nos precede y nos perdona primero y así, recibiendo su perdón, nosotros somos capaces de perdonar.

La misericordia de Dios es nuestra liberación y nuestra felicidad, vivimos de misericordia, somos demasiado pobres para poner condiciones, necesitamos perdonar, porque necesitamos ser perdonados.

 

Es feliz quien tiene buen corazón con el que sufre, en el alma o en el cuerpo, y es tratado con una misericordia que, unas veces es perdón y otras caricias.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

Botón bienaventuranzas dia 4

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

Señor, ablanda nuestro duro corazón,

para que nos cale tu mensaje,

y que soñemos con hacer realidad la utopía

de que sean felices los que ahora son pobres,

para que no sufran más los que hoy pasan hambre y sed,

para que rían de felicidad los que hoy se sienten tristes y amargados.

También queremos ser felices nosotros: es lo que Tú quieres.

Sabemos que no hay otro modo de alcanzar la propia felicidad

que tratando de hacer felices a los demás.

Tú nos has dado ejemplo: has dedicado tu vida a repartir felicidad. Amén.

 

 

  • Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Mt 5,4, Lc 6, 21. Audiencia Papa Francisco. 12/02/2020.

 

En esta bienaventuranza no se anuncia a los que lloran por envidia de los que no han podido conseguir, por rabia de su fracaso, por cobardía o mimos infantiles, no se elogia aquí a los pesimistas, ni a los morbosos que gozan revolcándose en sus propias heridas. De los que se habla es de los que sienten asco de sí mismo y compasión del mundo, los que lloran las ofensas recibidas sin aumentar los problemas con la venganza y lloran el mal que han hecho y el bien que hubieran podido hacer y no han hecho, los que no se desesperan por haber perdido un tesoro visible, sino que ansían los tesoros invisibles, los que así llora apresuran con lágrimas la conversión y es justo que un día sean consolados.

Estas son las lágrimas que Dios bendice: las que construyen y los que adormecen, las lágrimas que no terminan en las lágrimas, sino afán de convertirse, lágrimas que al salir de los ojos ponen en movimiento las manos, las que no impiden ver la luz, sino que limpian los ojos para que se vea mejor. Para esos, reserva Dios un infinito caudal de alegrías.

La misericordia del altísimo siempre estará disponible para el que se arrepiente de verdad.

 

Este llanto, en la Escritura, puede tener dos aspectos: el primero es por la muerte o el sufrimiento de alguien. El otro aspecto son las lágrimas por el pecado, por nuestro pecado, cuando el corazón sangra por el dolor de haber ofendido a Dios y al prójimo. Por lo tanto, se trata de amar al otro de tal manera que podamos unirnos a él o ella hasta compartir su dolor.

Aquí se llora porque no se corresponde al Señor que nos ama tanto, y nos entristece el pensamiento del bien no hecho; éste es el significado del pecado.

Entender el pecado es un regalo de Dios, es una obra del Espíritu Santo. Nosotros, solos, no podemos entender el pecado. Es una gracia que tenemos que pedir. Señor, hazme entender que mal que he hecho o que puedo hacer. Es un don muy grande y después de haberlo entendido, viene el llanto del arrepentimiento.

Sabio y bendito es el que acoge el dolor ligado al amor, porque recibirá el consuelo del Espíritu Santo que es la ternura de Dios que perdona y corrige. Dios perdona siempre: no lo olvidemos. Dios perdona siempre, incluso los pecados más feos, siempre. El problema está en nosotros, que nos cansamos de pedir perdón, nos encerramos en nosotros mismos y no pedimos perdón. Ese es el problema; pero Él está ahí para perdonar.

 

Es feliz el que, al llorar, recibe el consuelo de saber que sus sufrimientos no son inútiles y sin sentido, sino que se pueden convertir en un sacrificio que ayude a salvar a otros hombres en una comunión espiritual de los santos.

 

  • Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Mt 5, 8. Audiencia Papa Francisco. 1/04/2020.

 

A lo largo del Antiguo Testamento y en el mundo moral de los fariseos, la pureza es todo un problema legal, son impuros algunos animales, es impura, la sangre, los leprosos y los paganos, pero Jesús no trata aquí de esa impureza, sino de otra limpieza interior.

Para los hebreos el corazón no era la sede de la afectividad, sino del pensamiento, por eso la pureza de corazón es pureza de conciencia. Consiste en alimentar el espíritu, es la verdad y no en la vanidad, en la mentira, en pensar rectamente, en hablar con verdad, en obrar justamente.

Pureza, es verdad, sinceridad, honestidad, santidad, tener el espíritu impuro manchado, manchada la conciencia es pensar mal, hablar falsamente, obrar injustamente, inmoralmente.

A los puros de cuerpo y alma le promete Jesús que verán a Dios. Únicamente los puros poseen el órgano adecuado para contemplar el rostro divino, solo los puros verán a Dios, porque solo quien tiene ojos puede ver.  La condenación no será más que la prolongación de esa ceguera, que impide ver al que es tres veces puro y tres veces santo.

La consigna es una vida marcada por la honestidad, la integridad y adecuado discernimiento entre el bien y el mal.

Promete la visión de Dios y tiene como condición la pureza de corazón. El corazón purificado es el resultado de un proceso que implica una liberación y una renuncia, el puro de corazón no nace así, ha vivido una simplificación interior aprendiendo a negar el mal dentro de sí.

Esta purificación interior implica el reconocimiento de que el corazón está bajo el influjo del mal y que sólo a través del Espíritu Santo podemos recorrer el camino de la purificación para “ver a Dios”.

Es una obra de Dios y del Espíritu Santo en nosotros que lleva a una gran alegría a una paz verdadera. Abramos la puerta de nuestro corazón al Espíritu Santo, para que nos purifique y nos haga avanzar por este camino hacia la alegría plena.

 

Es feliz el que mira al mundo, las personas o a Dios, con mirada limpia, y entiende las cosas con visión sobrenatural.

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

Botón bienaventuranzas dia 5

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

Señor, ablanda nuestro duro corazón,

para que nos cale tu mensaje,

y que soñemos con hacer realidad la utopía

de que sean felices los que ahora son pobres,

para que no sufran más los que hoy pasan hambre y sed,

para que rían de felicidad los que hoy se sienten tristes y amargados.

También queremos ser felices nosotros: es lo que Tú quieres.

Sabemos que no hay otro modo de alcanzar la propia felicidad

que tratando de hacer felices a los demás.

Tú nos has dado ejemplo: has dedicado tu vida a repartir felicidad. Amén.

 

  • Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Mt 5, 10, Lc 6, 22. Audiencia Papa Francisco. 29/04/2020.

 

La persecución es el signo de los elegidos, la Cruz es el signo de los cristianos. Todo el antiguo y el Nuevo Testamento son una larga explicación de estas afirmaciones, porque la proximidad de Dios se paga con la actividad de quienes nos rodean.

La vida del pueblo de Israel es una larga historia de persecución por parte de todos los pueblos que le rodean, por lo tanto, se entiende el desconcierto de quienes escuchaban a Jesús. Todo en aquel monte bajo el sol y junto al lago anunciaba felicidad, y he aquí que Jesús anunciaba la felicidad, pero la colocaba en la pobreza, en el hambre y la persecución.

Existen tres razones por la que esta justicia es una bendición divina:

-Ser perseguido es indicativo que se transita por el camino correcto abrazado a Dios.

-El perseguido sentirá la compañía de Jesucristo en sus acciones.

-El premio para el perseguido por sus actos será glorioso, por ello, bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

La pobreza de espíritu, el llanto, la mansedumbre, la sed de santidad, la misericordia, la purificación del corazón y las obras de paz pueden conducir a la persecución por causa de Cristo, pero esta persecución al final es causa de alegría y de gran recompensa en el cielo. El sendero de las Bienaventuranzas es un camino pascual que lleva de una vida según el mundo a una vida según Dios, de una existencia guiada por la carne , es decir, por el egoísmo, a una guiada por el Espíritu.

 

 

  • Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa: la firmeza de la fidelidad a Dios será recompensada. Audiencia Papa Francisco. 29/04/2020.

 

Esta bienaventuranza es una continuación de la anterior, siendo aún más específica, ya que se trata de ser perseguido a causa de Jesucristo, en este sentido, la persecución no es la razón para obtener la felicidad, sino que la verdadera razón de la felicidad es la fe en Jesucristo.

Asumir la verdad, la justicia, el amor, y trabajar por la paz implica anunciar la causa de Jesucristo, por esta razón hablaran mal de ti, te perseguirán, y usaran la mentira para hacerlo.

La injuria y la calumnia son persecuciones que sufre el cristiano de conducta íntegra en conformidad con la voluntad divina, no se debe ver como un fracaso, sino como una prueba que trae consigo una gran victoria.

La felicidad de los perseguidos está relacionada con la fe de los cristianos, una fe que debe ser capaz de soportar la prueba de la persecución, como una manera de unirse a Jesucristo resucitado, con ello la vida del cristiano se llena de esperanza para el día del juicio final. El cristiano que es fiel a la Doctrina de Jesucristo es de hecho también un mártir ( testigo) que refleja o cumple esta Bienaventuranza, aún sin llegar ala muerte temporal.

 

En las persecuciones siempre está la presencia de Jesús que nos acompaña, la presencia de Jesús que nos consuela y la fuerza del Espíritu que nos ayuda a avanzar. No nos desanimemos cuando una vida coherente con el Evangelio atrae las persecuciones de la gente: existe el Espíritu que nos sostiene en este camino.

 

Puede ser feliz, incluso, el perseguido por ser fiel a Dios, ya que así puede asemejarse a Jesús, que es el inocente que paga las deudas de los pecadores porque los quiere con un amor que les eleva más que les juzga.

 

  • Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mt 5, 9. Audiencia Papa Francisco. 15/04/2020.

 

Frecuentemente los cristianos para subrayar el sentido pacífico del Nuevo Testamento, hemos exagerado el belicismo del Antiguo, como si Yahvé fuera ante todo y sobre todo el Dios de los ejércitos, pero el Dios bíblico es un Dios centralmente creador y no destructor, sólo acepta la guerra en cuanto sea imprescindible para proteger a su pueblo.

Pero Jesús lo que anuncia es la paz activa, quienes la realicen serán los verdaderos seguidores de su Padre, los continuadores de su obra creadora y no destructora. Jesús apuesta radicalmente por una paz de amor mutuo entre los hombres, por una paz sobre la que se pueda asentar un orden nuevo, no se trata, pues de una paz aburrida y cobarde, es una paz tensa y en lucha, una lucha creadora, no destructora, que tiene como objetivo y como medio la vida y no la muerte. A quienes adopten esta paz suya Jesús les anuncia que serán llamados hijos de Dios.

La paz de Cristo es el fruto de su muerte y resurrección. Debemos orientarnos entre dos ideas de paz: la primera es la bíblica, donde aparece la hermosa palabra shalom, que expresa abundancia, prosperidad, bienestar.

Cuando en hebreo se desea shalom, se desea una vida bella, plena y próspera, pero también según la verdad y la justicia, que se cumplirán en el Mesías, Príncipe de la paz, Is 9,6; Mic 5,4-5.

Luego está el otro sentido, más difundido, en el que la palabra “paz” se entiende como una especie de tranquilidad interior: estoy tranquilo, estoy en paz. Se trata de una idea moderna, psicológica y más subjetiva. Comúnmente se piensa que la paz sea la tranquilidad, la armonía, el equilibrio interior.

Esta acepción de la palabra “paz” es incompleta, porque en la vida la inquietud puede ser un momento importante de crecimiento. Muchas veces es el Señor mismo el que siembra en nosotros la inquietud para que salgamos en su búsqueda, para encontrarlo.

Hemos escuchado a San Pablo decir que la paz de Cristo es “la que hace de dos pueblos, uno”, Ef 2:14, anular la enemistad y reconciliar. Y el camino para alcanzar esta obra de paz es su cuerpo. Porque Él reconcilia todas las cosas y hace la paz con la sangre de su cruz, como dice el mismo Apóstol en otro sitio, Col 1, 20.

Son llamados hijos de Dios aquellos que han aprendido el arte de la paz y lo practican, saben que no hay reconciliación sin la donación de su vida, y que hay que buscar la paz siempre.

 

Preguntas para la meditación personal

  1. ¿Soy como Jesús manso, humilde y misericordioso para con los demás?
  2. Cuando estoy triste y afligido ¿busco y encuentro mi consuelo, mi esperanza realmente en Dios?
  3. ¿Busco en primer lugar el Reino de Dios y su justicia, tratando de hacer en todo, la voluntad del Padre Dios?

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

 

Es feliz quien sabe que todos los deseos de justicia y amor serán saciados con abundancia

En el nombre del Padre, del Hijo……….

 

Señor, ablanda nuestro duro corazón,

para que nos cale tu mensaje,

y que soñemos con hacer realidad la utopía

de que sean felices los que ahora son pobres,

para que no sufran más los que hoy pasan hambre y sed,

para que rían de felicidad los que hoy se sienten tristes y amargados.

También queremos ser felices nosotros: es lo que Tú quieres.

Sabemos que no hay otro modo de alcanzar la propia felicidad

que tratando de hacer felices a los demás.

Tú nos has dado ejemplo: has dedicado tu vida a repartir felicidad. Amén.

 

Jesús el bienaventurado

 

No entenderíamos las bienaventuranzas si no advertimos que son ante todo un autorretrato de Cristo. Jesús ha sido el único ser humano que ha cumplido y vivido hasta el fondo las nueve bienaventuranzas.

 

Él fue pobre: el pobre material y el pobre de espíritu, no tenía dónde reclinar su cabeza y su corazón estaba abierto en plenitud a su Padre. Nació pobre, fue reconocido y seguido por los pobres, vivió como un trabajador, murió desnudo y en un sepulcro prestado. Su pobreza santificó para siempre toda pobreza.

Él fue el manso: era su dulzura lo que cautivaba a sus amigos y su fortaleza lo que aterraba a sus enemigos, era su dulzura lo que atraía a los niños, y su seriedad lo que desconcertaba a Pilato y Herodes. Los enfermos lo buscaban, los pecadores se sentían perdonados solo con verle, consolaba a los que sufrían, perdonaba a los que le crucificaban. Solo el demonio y los hipócritas le temían, era la misma mansedumbre, es decir, una fortaleza que se expresa dulcemente.

 

Él conoció las lágrimas: pero no las malgastó en llantos inútiles. Lloró por Jerusalén, por la dureza de quienes no sabían comprender el don de Dios que estaba entre ellos, lloró lágrimas de sangre en Getsemaní por los pecados de todos los hombres, entendió mejor que nadie que alguien tenía que morir para que el Amor fuera amado.

Él tuvo hambre: de la gloria de su Padre, se olvidaba incluso de su hambre material cuando experimentaba el hambre de esa otra comida que era la voluntad de su Padre, en la Cruz gritaría de sed y no de agua o de vinagre.

Él fue misericordioso: toda su vida, fue un despliegue de misericordia, Él es el padre del hijo pródigo, el pastor angustiado por la oveja perdida. Todos sus milagros brotan de la misericordia, su alma literalmente se abría ante aquellas multitudes que vivían como ovejas sin pastor.

Su corazón era tan limpio: que ni sus propios enemigos encontraban manchas en Él. Era la pureza y la verdad encarnada, era camino, verdad y vida, por eso era verdaderamente Hijo de Dios.

Era la paz: vino a traer la paz a los hombres, a reparar la grieta que había entre la humanidad y Dios Los ángeles anunciaron la paz cuando Él nacía y fue efectivamente, paz para todos.

Y murió en la Cruz: fue perseguido por la causa de la justicia y por la justicia inmolado. Era demasiado sincero, demasiado honesto para que sus contemporáneos pudieran soportarlo y murió por ello.

 

Y por todo eso, en Él se inauguró el Reino de Dios, por eso detrás de la Cruz y la sangre conoció eso que era el signo y criterio más claro de la victoria, la verdadera alegría, la paz en Dios.

 

Las Malaventuranzas  Lc 6, 24-26

 

Si los cristianos hemos dulcificado las bienaventuranzas, hemos olvidado en cambio las maldiciones con que Jesús las acompañó. Era una apuesta, una apuesta terrible ante la que todo hombre tenía que optar: optar entre la felicidad y la desgracia.

Las palabras de Lucas están ahí secas, terribles.

«¡Ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!
 ¡Ay de vosotros los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre!
 ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!
 ¡Ay cuando los hombres hablen bien de vosotros, pues de este modo, se comportaban sus padres con los falsos profetas!»

Mateo no transcribe esas palabras de Jesús, señala solamente el ideal, pero Lucas escribe para una civilización pagana y tiene que afilar bien la punta de la espada de sus recuerdos. Tiene que clavarla bien a fondo en las entrañas de un mundo que valora sobre todas las cosas, la riqueza, la plenitud, la risa, la cotización social. Lo mismo hubiera hecho de haber escrito para una civilización como la nuestra de hoy, igualmente pagana.

Las bienaventuranzas de Jesús no son solo una bella historia sentimental y dulce, son la tremenda apuesta del hombre entre dos abismos. Para el cristiano solamente hay una opción, parecerse a Jesús, el bienaventurado, ser perseguido y morir con Él, y encontrar detrás de la sangre y el llanto, la vida y la alegría para toda una eternidad.

 

Preguntas para la meditación personal

 

  1. ¿Qué me falta para conquistar la pureza de corazón? Pensar, hablar y obrar con sinceridad, honestidad y transparencia.
  2. ¿Qué estoy haciendo yo para conseguir más paz en mi corazón, mi hogar, mi lugar de trabajo y mi patria?
  3. ¿Con qué espíritu acepto las calumnias, los sufrimientos y cruces que me vienen por ser un discípulo auténtico de Jesús?

 

Padre Nuestro

Ave María

Gloria

Conclusión: Danos tu opinión sobre este retiro e indica en que temas te gustaría profundizar en este tiempo de Cuaresma a través del correo formacion@hermandaddelao.es.