María Santísima de La O
Aunque existe una única devoción a la Virgen de la O, la hermandad que lleva su nombre lo hace a través de dos imágenes, una dolorosa que ocupa el camarín del altar mayor y la otra letífica que recibe culto en un altar lateral del templo. No se tienen noticias de una imagen dolorosa hasta 1614, cuando el platero Francisco Ortiz hace unas andas por valor de 2.068 reales de vellón. La documentación conservada atestigua que no es hasta 1863 cuando se identifica claramente a la imagen dolorosa, a la que se rendía culto, con la advocación de “Nuestra Señora de La O en sus Dolores”. Probablemente fuese la misma imagen que talló Pedro Roldán en 1667 para la Archicofradía y que, tras no pocas vicisitudes y profundas intervenciones, llegó hasta 1936.
Como consecuencia de los destrozos que sufrió la imagen, durante el asalto violento a la parroquia el 20 de julio de 1936, que fueron considerados irrecuperables por Antonio Castillo Lastrucci, la junta de gobierno tomó la decisión de encargar al citado imaginero una nueva imagen de dolorosa el 20 de octubre de 1936. Su bendición tuvo lugar el 22 de marzo de 1937.
La imagen de María Santísima de La O exterioriza un inmenso dolor interior, plasmado en el semblante a la vez sereno y sufriente por la dolorosa pasión de Cristo. Su advocación de La O es sinónimo de Esperanza y proviene de las antífonas mayores o de La O, que en la liturgia de las horas anuncian la Navidad desde ocho días antes y que empiezan por la letra O.
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