
De nuestro Director Espiritual a los hermanos de La O
En estos próximos meses vamos a ir conociendo las Orientaciones pastorales de nuestra Archidiócesis de Sevilla.
Primer objetivo para este Curso 2017-18: Fortalecer el tejido comunitario de la Iglesia.
La evangelización se hace desde la comunidad cristiana
La nueva evangelización tiene que hacerse como se hizo la primera, desde las comunidades eclesiales. Hoy debemos trabajar para hacer de nuestras parroquias y realidades pastorales lugares donde se experimente la presencia de Dios que nos ama, nos une y nos salva, y así asumir las diferencias enriquecedoras. En estos ámbitos fraguarán cristianos capaces de ser testigos del Evangelio en sus familias, ambientes y relaciones.
Los fieles tienen necesidad de comunidades cristianas que los acojan
Sufriendo las inclemencias propias de una cultura secularizada, los cristianos necesitamos un microclima en el que la experiencia cristiana pueda ser vivida y comunicada con normalidad. Dispondremos de estos espacios en las parroquias y en otros ámbitos eclesiales si mantenemos y creamos comunidades reales donde los creyentes puedan compartir y celebrar la fe. La Iniciación Cristiana, sobre todo, de los niños, adolescentes y jóvenes debe ayudar a que las nuevas generaciones puedan aprender la fe como una experiencia significativa en sus vidas, e insertarse gozosamente en la comunidad eclesial.
Las fuentes que nutren la comunidad cristiana
Estamos llamados a vivir comunitariamente, alimentándonos de lo que son las fuentes de la vida de la Iglesia, tal como aparecen en los Hechos de los Apóstoles:
- La enseñanza de los Apóstoles, es decir, la doctrina de la fe y de la moral católica en estrecha comunión con el Magisterio.
- La oración en común y la fracción del pan, arraigados en Jesucristo por la plegaria y los sacramentos.
- El amor fraterno hecho norma de vida, la comunión de bienes y el servicio a los pobres.
Las parroquias
La parroquia es la casa de todos los cristianos, en la que los diferentes grupos se pueden encontrar y unirse en una comunidad más grande. También debemos reconocer y respetar los arraigos personales y afectivos que llevan a muchos fieles a trascender los límites territoriales y volver a sus comunidades de origen para rezar, casarse o bautizar a sus hijos. La parroquia en nuestra cultura urbana debe ser abierta, flexible y misionera, permitiendo una acción pastoral transparroquial y supraparroquial.
José Antonio Jiménez Hidalgo
Director Espiritual de la Hermandad de la O

