
De nuestro Director Espiritual a los hermanos de La O
- Regálale a DIOS un poco de tu silencio y, Él, te dará abundancia de equilibrio interior y de fuerza para avanzar en aquello que te propongas. La oración es el termómetro de una fe contrastada con el Señor. Intenta hacer oración, meditar el evangelio diario y si puedes participa en algún retiro cuaresmal que organice tu parroquia o tu hermandad.
- Ofrécele a quien necesite, un gramo de tu paciencia, un minuto de tu escucha, un espacio de tu corazón. Sentirás que, la felicidad, se conquista con lo que más cuesta. El Señor siempre es paciente contigo. Haz algún propósito para este tiempo de cuaresma, algún sacrificio, que te haga crecer y te fortalezca como persona y como cristiano. No dejes de celebrar en este tiempo de Cuaresma el sacramento de la reconciliación.
- Lánzate a las causas que, aparentemente, sean perdidas. Defiende la verdad, aunque te digan que es mentira. Abandera la esperanza, aunque vociferen que todo está perdido. Mantén tu cintura cristiana, aunque te digan que eso fue una moda que ya pasó. Recuerda: “Todo pecador tiene un pasado” (Papa Francisco). Ve a Misa los domingos, da testimonio de tu fe, de tu pertenencia a la Iglesia, a una cofradía, con valentía y con audacia.
- Acompaña al que, por la vida, anda sin rumbo. Al que confunde el bien con el mal, el día con la noche, el cierzo con la brisa o la fe con una idea simple y acomodada. Comprobarás que, el trigo después de ser molido, ha de ser cribado para conseguir un pan bueno. No olvides nunca que Jesús Nazareno es el camino y la verdad y la vida.
- Libera, con la llave de tu personalidad, de tu palabra oportuna o con tu habilidad cierta, a todo aquel que no sabe salir de la celda de su egoísmo o cerrazón. Te darás cuenta que las cárceles no existen en las periferias de las ciudades. Que hay muchos conocidos nuestros que, sin saberlo, se encuentran maniatados, sin libertad para expresarse o sin valentía para hacerlo. Tú puedes ser la voz y las manos de Dios para todo el que necesite ayuda.
- La ignorancia no está para denunciarla sino para instruirla. Jesús, con paciencia y delicadeza, supo llevar adelante a un grupo de 12 discípulos que no sabían –ni de cerca ni de lejos- la suerte que le aguardaba al Maestro y tampoco a ellos. Si Jesús no lo tuvo fácil, tampoco nosotros nos hemos de echar atrás por la incomprensión del momento. En la persistencia e insistencia está el éxito de muchas cosas. Preocúpate por formarte como cristiano, como cofrade, seguro que tu hermandad te puede ofrecer algún recurso para tu crecimiento en la fe.
- Las grandes necesidades no están sólo en el mal llamado Tercer Mundo. Hay un primer mundo solitario, ennegrecido y enfrentado. Ayudar al necesitado es pensar y buscar quién está vacío, quien camina desorientado, quién es mendigo de cosas tan elementales como el afecto, la compañía, una palabra o un pequeño testimonio cristiano. Puedes ser una mano abierta ante tantos rostros cerrados. Sé generoso en alguna causa, con la Cáritas de tu parroquia o con la bolsa de caridad de tu hermandad.
- Misericordina de comprensión y no de ofensa; de alegría y no de amargura; de paciencia y no de nerviosismo. Son un déficit en un ambiente crispado, pesimista o lento para acoger al otro. Procura, allá donde te encuentres, ser una receta afectiva y efectiva ante situaciones que exigen un partir en dos el corazón que llevamos dentro. Pregúntate qué puedes aportar en positivo para la buena convivencia de tu familia, tu hermandad o tu grupo de amigos.
Por Cuaresma, “misericordina a domicilio” pero sin perder la denominación origen y el médico divino que la receta:
¡DIOS DESDE EL CIELO Y RESPALDADA EN LA CRUZ QUE LLEVA A CUESTA NTRO. P. JESÚS NAZARENO!
José Antonio Jiménez Hidalgo
Director Espiritual de la Hermandad de la O


