
Terminado el último día del Jubileo Circular, llegaron a su fin las Fiestas de La O.
Han sido jornadas marcadas por la oración, el encuentro y la vivencia compartida de la fe, con la cercanía de la Santísima Virgen que se ha abajado a nuestra altura y pequeñez humana.
Han sido días en los que Dios ha querido quedarse entre nosotros, haciéndose presente bajo las especies eucarísticas durante los tres días de Triduo y en la Función Solemne en honor a nuestra Madre, Santa María de la O.
Pero también Dios ha estado junto a nosotros a lo largo del Jubileo, en la profunda intimidad y el silencio orante de la capilla sacramental. Allí hemos podido contemplar y adorar su Presencia Real en la Hostia consagrada, expuesta para el encuentro personal con un Dios que, como un buen amigo, siempre nos espera.
Esa misma Eucaristía, misterio vivo de amor, entrega y cercanía, será la que llevemos en la Pascua de Resurrección a los enfermos, confirmando que no es un mero símbolo, sino Dios vivo que sale al encuentro de quienes más lo necesitan y no abandona nunca a los suyos.
Que este tiempo de gracia nos haya permitido disponernos interiormente para acoger el gran Misterio de la humanidad: la Encarnación del Verbo Divino en el seno de María Virgen.
Que salgamos de él espiritualmente fortalecidos, con el corazón más abierto y dócil, y con la esperanza y la confianza renovadas, aun siendo conscientes de nuestras propias fragilidades. Que, desde esa experiencia, sepamos también acoger las fragilidades de nuestros hermanos, sin juicios ni exigencias, a ejemplo de la Virgen María, que no nos impone condiciones: simplemente nos ama tal como somos.
Que sepamos sentirnos capaces cuando es Dios quien nos llama y comprender que el camino no se recorre en soledad, sino juntos, apoyándonos unos a otros porque, como Hermandad, reafirmamos la convicción de que, parafraseando a nuestro predicador del Triduo Don Gregorio Sillero “al cielo se sube en equipo”, caminando unidos bajo la mirada maternal de María.
Bendito sea el Santísimo Sacramento del Altar y la Buenaventura Virgen María.
En nombre de la Junta de Gobierno y en el mío propio, Feliz y Santa Navidad.
Vuestro hermano.
Javier Fernández.



