
Queridos hermanos de la Hermandad de La O:
Con el afecto que nos une como miembros de esta Hermandad, me dirijo a vosotros para, en primer lugar, trasladaros mi más sincera felicitación y gratitud por la ejemplar estación de penitencia del pasado Viernes Santo, fiel reflejo de la historia y la categoría de nuestra Hermandad y también para invitaros a vivir con especial intensidad uno de los momentos más profundos y significativos de nuestra vida cristiana: la Procesión de Enfermos e Impedidos que celebrará nuestra Parroquia de Nuestra Señora de la O el próximo domingo 3 de mayo.
En ella, no acompañamos una representación, ni un símbolo, sino a Jesús Sacramentado, Dios vivo y real, que sale al encuentro de los más necesitados, de aquellos que no pueden acudir a Él por sus propios medios. Es Cristo mismo quien recorre nuestras calles, llevando consuelo, esperanza y gracia.
Por eso, es importante que tomemos conciencia de la grandeza de este acto. Con todo el amor y respeto a nuestros Sagrados Titulares, quienes nos acompañan cada tarde de Viernes Santo, debemos recordar que en el Santísimo Sacramento está la presencia real de Cristo. A Él lo acompañamos no solo con la emoción, sino con la fe más plena y verdadera.
Si somos capaces de hacer el esfuerzo de acompañar con recogimiento, silencio y luz de cirio a nuestras Imágenes, con mayor motivo debemos hacerlo cuando es el mismo Señor quien pasa a nuestro lado. Que no falte nuestra presencia, que no falte nuestra luz, que no falte nuestro testimonio.
En este caminar, nuestra Archicofradía viene realizando en los últimos años un notable esfuerzo por restituir a Su Divina Majestad la solemnidad con que era honrada en tiempos pretéritos. Un compromiso que brota del reconocimiento de la Sagrada Eucaristía como centro y culmen de nuestra vida cristiana.
En el presente año, dicha celebración se verá enriquecida con la incorporación de un nuevo ajuar textil destinado al acompañamiento litúrgico del cortejo, así como con cuatro faroles que iluminarán el palio de Su Divina Majestad, realzando aún más la dignidad, el decoro y la belleza de este culto.
Todo ello sin olvidar la participación de las dos Bandas titulares de la Hermandad, a quienes expresamos nuestro más sincero agradecimiento por su inestimable colaboración en este continuo empeño por acrecentar la solemnidad de La Majestad, a la que contribuyen de manera tan significativa.
Nuestra Hermandad ha participado históricamente en las procesiones del Corpus Christi de Sevilla y de Triana, mostrando siempre un compromiso firme con la devoción eucarística y así debemos seguir haciéndolo. Sin embargo, nuestra procesión más cercana, más propia y más directa es la que nace en nuestra Parroquia, en nuestro barrio, entre nuestros vecinos.
Es ahí donde estamos llamados a responder de forma especial. Es ahí donde debemos hacernos presentes de manera masiva, acompañando al Santísimo Sacramento con nuestras luces de cirio, como signo visible de fe, de adoración y de amor a Cristo.
Os animo, por tanto, a que participemos todos juntos en esta Procesión de Enfermos e Impedidos, dando testimonio público de nuestra fe y acompañando al Señor como Él merece.
Que la Santísima Virgen de la O nos guíe y nos acerque siempre más a su Hijo en la Eucaristía.
Recibid un fraternal abrazo en Cristo.
Javier Fernández
Hermano Mayor



