Indulgencia Plenaria

Indulgencia Plenaria en los días de la Virgen de la O
El Papa Clemente XIII

Su Santidad, el papa Clemente XIII, concedió a nuestra Archicofradía diversos privilegios e indulgencias en una bula emitida en 1762 y de la que conservamos copia en nuestro archivo histórico.

Una de esas concesiones papales es la de que cualquier fiel pudiera ganar la Indulgencia Plenaria en la Iglesia de La O, los días 17 y 18 de diciembre y el Viernes Santo de Cada año. Concediendo además, en esos días, las demás indulgencias y gracias que a los peregrinos de Roma.

La indulgencia consiste en una forma de perdón que el fiel obtiene en relación con sus pecados por la mediación de la Iglesia. Indulgencia viene del latín, del verbo indulgea, significa ser indulgente y también conceder. La indulgencia es algo que se nos concede en nuestro favor.

Los antecedentes de la indulgencia plenaria se remontan hasta el siglo tercero y desde entonces, el magisterio de la Iglesia ha ido modificando convenientemente esta forma de perdón. Desde el año 1983, el Código de derecho canónico (992-995) y el Catecismo de la Iglesia católica (1471) definen así la indulgencia.

CDC 992: la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos.

CDC 993: la indulgencia es parcial o plenaria, según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente.

CDC 994: todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias.

CDC 995: además de la autoridad suprema de la Iglesia, sólo pueden conceder indulgencias aquellos a quienes el derecho reconoce esta potestad, o a quienes se la ha concedido el Romano Pontífice.

CIC 1471: la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos» (Pablo VI, Const. ap. Indulgentiarum doctrina, normas 1).

Con las indulgencias no se perdonan los pecados, ya que el medio ordinario mediante el que se recibe de Dios, el perdón de los pecados es el sacramento de la penitencia o confesión. Pero según la doctrina católica, el pecado entraña una doble consecuencia, lleva consigo una pena eterna y una pena temporal, y es precisamente esta última la que se perdona mediante las indulgencias.

La pena eterna es la privación de la comunión con Dios, el que peca mortalmente pierde la amistad de Dios, privándose si no se arrepiente y acude al sacramento de la penitencia de la unión con Él para siempre.

La pena temporal es el sufrimiento que comporta el pecado del hombre. Esta pena ha de purificarse en esta vida o en la otra para que el fiel cristiano quede libre de los rastros que el pecado ha dejado en su vida.

La indulgencia es como un indulto, un perdón gratuito de estas penas temporales.

Las indulgencias siempre son aplicables o, asimismo, a las almas de los difuntos, pero no son aplicables a otras personas vivas en la tierra.
Algunas indulgencias solo pueden aplicarse a los difuntos.

Existen dos tipos de indulgencias, las plenarias y las parciales:

-Las indulgencias plenarias borran todo resto de pecado, dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo.

-Las indulgencias parciales borran parte de la pena de los pecados cometidos.

Además de las gracias históricamente concedidas de forma particular por los diversos papas, en la Constitución Apostólica Indulgentiarum Doctrina, emitida por Su Santidad el papa San Pablo VI, se establecen toda una serie de hitos y fechas en los que se pueden lucrar las
indulgencias.

Cualquier día del año se puede obtener una indulgencia plenaria realizando los siguientes actos:

• Rezar la oración Te Deum el 1 de enero o en la solemnidad de Pentecostés.

• Rezar la oración Tantum ergo el Jueves Santo después de la Misa In Coena Domini o en la acción litúrgica del Corpus Christi.

• Rezar públicamente la oración de acto de desagravio del Papa Pío el día del Sagrado Corazón.

• Rezar la oración «Oh mi amado y buen Jesús…» los viernes de Cuaresma ante Jesucristo Crucificado.

• Reza la oración Veni Creator el 1 de enero o en la Solemnidad de Pentecostés.

• Rezar el Vía Crucis: ante las estaciones, pasando de una a otra por lo menos quien lo dirige, meditando las escenas si se desea, con alguna oración vocal.

• Rezar del Santo Rosario en una iglesia, en un oratorio, en familia, o en comunidad.

• Adorar al Santísimo durante media hora o más.

• Adorar la Cruz en la acción litúrgica del Viernes Santo.

• Realizar Ejercicios al menos de tres días de duración.

• Recibir la bendición papal Urbi et Orbi de modo presencial, por radio o televisión.

• Asistir al rito con que se clausura un Congreso Eucarístico.

• Al sacerdote que celebra los 25, 50, 60 años de su ordenación (extensiva a quienes le acompañen en la Santa Misa).

• Lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora.

• Visitar una iglesia u oratorio el día de su fundador, rezando un padrenuestro y un credo.

• Visitar las Basílicas Patriarcales o Mayores de Roma el día de la fiesta titular, rezando el padrenuestro y un credo.

• Visitar una iglesia o altar en el día de su dedicación, rezando un padrenuestro y un credo.

• Usar el día de los Santos Pedro y Pablo (29 de junio) algún objeto piadoso bendecido por el Papa o un obispo, rezando un credo.

• Al nuevo sacerdote en su primera Misa solemne y a quienes asistan a ella.

• Renovación de las promesas del bautismo: en la Vigilia pascual o en el aniversario del bautismo.

• Visitar la iglesia en que se celebra el Sínodo diocesano mientras éste dura, rezando el padrenuestro y el credo.

• Visitar las iglesias estacionales en su día propio, asistiendo a las funciones de la mañana o de la tarde.

• Al quien hace la Primera Comunión y a quienes le acompañan.

• Recibir la bendición apostólica en peligro de muerte inminente.

• Visitar una iglesia u oratorio el día de Todos los difuntos. (Esta indulgencia sólo es aplicable a las almas del purgatorio).

• Visita al cementerio en los primeros ocho días del mes de noviembre, orando por los fieles difuntos.

• El 2 de agosto (indulgencia de la Porciúncula).

• Visitar la iglesia parroquial en la fiesta titular, es decir el 18 de diciembre en nuestro caso.

También se conceden indulgencia parcial, rezando algunas oraciones de modo piadoso como el Ángelus, el Magnificat, la Salve, el Acordaos las Letanías u otras oraciones dedicadas a San José o al propio Ángel custodio, también rezando el Credo.

Para ganar una indulgencia plenaria o parcial. Se requieren varias condiciones:

-realizar la acción que la Iglesia premia con esta indulgencia.

-estar en gracia de Dios antes de acabar la obra premiada.

-tener intención al menos general de ganar la indulgencia.

-sólo se puede ganar una indulgencia plenaria cada día.

-tener la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial.

-confesarse, al menos veinte días antes o después de realizar la acción premiada (sin olvidar que hay que estar en gracia de Dios antes de acabar la acción). Una misma confesión puede servir para ganar varias indulgencias plenarias.

-comulgar, en ese mismo periodo de tiempo.

-rezar por las intenciones del Papa un Padrenuestro y un Avemaría, u otras oraciones. Debe hacerse también en esos días.

Por lo tanto, hermanos practiquemos el sacramento de la confesión los días previos al Triduo para ganar la indulgencia plenaria que se nos concede por ser la fiesta titular de nuestra parroquia, los días grandes del Adviento, los días de la Virgen de La O.

Más información:

https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/apost_constitutions/documents/hf_p-vi_apc_01011967_indulgentiarum-doctrina.html

186 Bula Clemente XIII 27ago1762
186 Bula Clemente XIII 27 Agosto 1762