
En nombre del Hermano Mayor y de la Junta de Gobierno de la Pontificia, Real e Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y de la O, queremos expresar nuestro más sincero y profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones que han hecho posible la reciente celebración de la Procesión Eucarística de Enfermos e Impedidos.
En primer lugar, manifestamos nuestra gratitud a nuestro Párroco y Director Espiritual, por impulsar la organización de esta procesión, cuyo espíritu pastoral resulta esencial para que la Archicofradía continúe cumpliendo su misión secular de llevar el consuelo del Augusto Sacramento a aquellos feligreses que, por enfermedad o avanzada edad, se encuentran impedidos, convirtiendo este acto en un verdadero testimonio de fe y caridad cristiana.
Asimismo, deseamos agradecer a las instituciones que nos han acompañado en este día:
Al Consejo General de Hermandades y Cofradías, por su participación y cercanía, representado en esta ocasión por los Delegados del Viernes Santo y de Hermandades Sacramentales.
A la Comunidad Parroquial, por su participación activa en la procesión y por su entrega constante en la vida diaria de la parroquia, testimonio vivo de fe y compromiso cristiano.
A la Hermandad del Carmen del Puente, y de manera especial a su equipo de priostía, por el encomiable esfuerzo en el montaje de su altar para el descanso de Su Divina Majestad.
A la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración, por su siempre generosa participación y por ennoblecer con su presencia nuestro cortejo.
A la Asociación de Fieles de Nuestra Señora del Rocío, por su cercanía y su fiel y numeroso acompañamiento.
A la Banda de Nuestra Señora del Sol y a la Sociedad Filarmónica de Nuestra Señora del Carmen de Salteras, por su acompañamiento musical, que ha contribuido con su calidad y solemnidad a engrandecer el discurrir de la procesión.
Del mismo modo, expresamos nuestro agradecimiento al cuerpo de acólitos y celadores de la Hermandad, por su plena disposición y entrega en el servicio de la procesión, desempeñando con rigor y devoción una labor esencial en el desarrollo del culto eucarístico.
Asimismo, queremos agradecer a los niños monaguillos y a sus padres, por alegrar con sus jóvenes corazones el paso del Señor, siendo testimonio de inocencia, servicio y esperanza en torno a Su Divina Majestad.
Igualmente, queremos agradecer a los vecinos de la feligresía, que con esmero y devoción han instalado altares y engalanado sus casas al paso del Santísimo. Su fe pública y entrega personal son fundamentales para que esta tradición recobre el esplendor de antaño en las calles de nuestro barrio.
En definitiva, gracias a la generosa colaboración de hermanos y feligreses, este acto de amor y devoción a Jesús Sacramentado continúa creciendo y engrandeciéndose año tras año, como merece Aquel que ha sido siempre nuestro primer titular, centro de nuestra fe y razón de ser de esta Hermandad, que guía, sostiene y da sentido a nuestro caminar.
En la calle Castilla del barrio de Triana, en la Pascua Florida del año de gracia de Nuestro Señor de 2026.
La Junta de Gobierno.



