¿Holywins o Halloween? Recuperemos el sentido de la solemnidad de Todos los Santos

Director Espiritual

Como cada año por estas fechas, comercios y calles se inundan de diablos, fantasmas, monstruos, calaveras, y demás parafernalia de “Halloween”, mucha gente lo toma como algo normal e incluso divertido, pero pensándolo bien, desde el punto de vista cristiano, ¿qué tiene de divertido disfrazar a los niños o decorar la casa con personajes que representan el mal, la tiniebla, lo opuesto a Aquél que es la Luz del mundo, enemigos del Señor en quién creemos? ¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que para “divertirse” ha usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes contrarios a la sana moral, a la fe y a los valores del Evangelio? (Mt 7,17; Mt 6,13; 1Pe 3, 8-12).

Halloween significa “All hallow’s eve”, palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa “víspera de todos los santos”, ya que se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, la antigua costumbre anglosajona le ha robado su estricto sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los
fantasmas. Halloween marca un retorno al antiguo paganismo, tendencia que se ha  propagado también entre los pueblos hispanos. Es la confirmación de que nuestra sociedad ya no es mayoritariamente cristiana.

Vivimos en una cultura de consumo que propicia y aprovecha las oportunidades para hacer negocios, sin importar cómo. Hollywood ha contribuido a la difusión del Halloween con una serie de películas en las cuales la violencia gráfica y los asesinatos crean en el espectador un estado morboso de angustia y ansiedad. Estas películas son vistas por adultos y niños, creando miedo y una idea errónea de la realidad. El Halloween hoy es, sobre todo, un gran negocio, además de una “americanada”. Máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos necesarios son un motor más que suficiente para que algunos empresarios fomenten el “consumo del terror”, cómo si nosotros no tuviéramos una cultura y costumbres propias. Con los disfraces y la identificación que existe con los personajes del cine… ¿no estamos promoviendo en la conciencia de los pequeños que el mal y el
demonio son solo fantasías, un mundo irreal que nada tiene que ver con nuestras vidas y que por lo tanto no nos afectan? (Sant 4,7; 1Pe 5, 18; Ef. 6,11; Lc 4, 2; 25, 41)

¿Qué experiencia religiosa o moral queda después de la fiesta del Halloween? ¿No es Halloween otra forma de relativismo religioso con la cual vamos permitiendo que nuestra fe y nuestra vida cristianas se vean debilitadas?

Si aceptamos todas estas ideas y las tomamos a la ligera en “aras de la diversión de los niños” ¿Qué diremos a los jóvenes (a quienes durante su infancia les permitimos jugar al Halloween) cuando acudan a los brujos, hechiceros, médiums, y los que leen las cartas y todas esas actividades contrarias a lo que nos enseña la Biblia? Es que nosotros, como cristianos, mensajeros de la paz, el amor, la justicia, portadores de la luz para el mundo ¿podemos identificarnos con una actividad en donde todos sus elementos hablan de temor, injusticia, miedo y oscuridad? (Fil 4, 9; Gál 5, 22; Mt 5,14; Jn 8,12)

Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a los valores de la Iglesia Católica, llegaremos a la conclusión de que el Halloween no tiene nada que ver con nuestro recuerdo cristiano de los Santos ni de los Fieles Difuntos, y que todas sus connotaciones son nocivas y contrarias a los principios elementales de nuestra fe. Lo escandaloso es que todavía en algunos colegios “de ideario cristiano”, concertados y privados, con el visto bueno del sus dirigentes, se sigue celebrando este día.

ALGUNAS SUGERENCIAS PRÁCTICAS PARA LA CELEBRACIÓN “DE TODOS LOS SANTOS” (HOLYWINS):
(La Diócesis de Cádiz-Ceuta suele publicar en su web abundante material catequético para este día)

1. Disfraces de santos
Que todos, niños y adultos, vayan disfrazados de santos, y cada uno explique por qué eligió ese disfraz, qué es lo que le gusta de
ese santo o santa.

2. Dibujar a los santos
Que chicos y grandes se entretengan haciendo e iluminando dibujos de sus santos favoritos.

3. Contar anécdotas e historias
Que cada uno de los asistentes se prepare con anticipación para contar alguna anécdota interesante, conmovedora o divertida de algún santo, como por ejemplo: San José, San Juan Pablo II, Santa Ángela de la Cruz, Santas Justa y Rufina, Santa Mª de la Purísima, Santa Teresa de Calcuta, etc.

4. Festival de videos
Organizar un mini festival de videos de vidas de santos.

5. Celebrar la Misa en tu parroquia o en tu colegio
Asistir juntos el día 1 de noviembre a la Misa de la Solemnidad de todos los Santos.

6. Leer el Catecismo de la Iglesia católica
Leer lo que enseña el Catecismo de la Iglesia Católica acerca de los santos (956 y 957), y al final hacer una oración para pedir la intercesión de los santos, en especial de los patronos o de los más conocidos.

José Antonio Jiménez Hidalgo

Director Espiritual de la Hermandad de la O

Holywins