
Al finalizar la jornada de este Viernes Santo, tan extraño y tan distinto, el señor Director Espiritual y Cura Párroco de la de Nuestra Señora de La O, el Hermano Mayor y la Junta de Gobierno de esta Archicofradía Sacramental, queremos manifestar públicamente nuestro sentimiento de inmensa gratitud a todos los hermanos y hermanas de La O, porque como siempre, han sabido estar a la altura de las circunstancias.
Aún cuando la situación actual de Estado de Alarma y el consiguiente confinamiento, no ha permitido, que como cada año, nos congreguemos en torno a nuestros amantísimos titulares para llevar a cabo la Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral; una vez más, los hermanos de La O han dado un extraordinario ejemplo de ser fieles a Jesús Nazareno y también buenos ciudadanos.
En todo momento se han cumplido con gran celo las prescripciones de las autoridades. A la vez, hemos podido dar vivo testimonio cristiano con la masiva y activa participación, desde nuestros respectivos hogares, en la conmemoración de la Pasión del Señor y, de manera muy especial, con el seguimiento del piadoso ejercicio del Santo Vía Crucis, que ha tenido lugar esta tarde en sustitución de la Estación de Penitencia, a la hora en que ésta debería haber comenzado.
Los innumerables momentos de enorme intensidad que cada Viernes Santo se viven tras el antifaz morado, bajo las trabajaderas, revestidos con ornamentos acolitales o vistiendo el terno negro, como capataces y auxiliares, han sido hoy sustituidos por la emoción de seguir el siempre difícil Camino de la Cruz, contemplando desde casa la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, verdadero rostro de la Misericordia del Señor. Y al terminar ese camino, su bienaventurada madre, María Santísima de La O, ha salido a nuestro encuentro acogiéndonos y confortándonos en la tribulación con su bendita y maternal mirada.
Queremos hacer extensivo este agradecimiento, de manera muy especial, a todos y cuantos han hecho posible, desde los diferentes grupos y comisiones, y con un excelente trabajo, que este atípico Viernes Santo de La O lo hayan podido seguir un gran número de hermanos, feligreses, fieles y devotos. Sin su dedicación, entrega y espíritu de servicio nada de esto hubiera sido posible.
Rogamos a Dios que, por intercesión de su Madre, la Virgen de La O, proteja a esta Archicofradía Sacramental y libre al mundo de todo mal.


