
De nuestro Director Espiritual a los hermanos y feligreses de La O
Queridos hermanos de la O y feligreses de la parroquia:
Estamos viviendo momentos terribles, de incertidumbre, de miedo ante la propagación del virus COVID 19, pero también estamos viendo en nuestra sociedad como está floreciendo una vez más la solidaridad, la generosidad, la entrega a los demás. Ponemos en valor a todas esas personas con bata blanca que están dándolo todo para atender, curar, acompañar, escuchar a nuestros hermanos enfermos, y a nuestros mayores. También a todos los medios por parte del Estado, la Junta de Andalucía y nuestro Ayuntamiento, a Cáritas, comedores sociales de la Iglesia como el que tienen las Hijas de la caridad en el entorno de nuestra feligresía y que cada mañana les proporcionan a numerosas personas almuerzos y cenas para el día. Hemos escuchado hace unos días que “nadie se quedará atrás”, ojalá fuera así.
Espero y deseo que los servicios sociales de nuestro Ayuntamiento den un paso adelante, en este camino encontrarán la colaboración de nuestras Cáritas parroquiales, hermandades y muchas otras Instituciones de la Iglesia para salir adelante después de que pase esta pandemia que estamos padeciendo. Quiero acordarme de las personas sin hogar, del Centro Amigo, este centro de Cáritas que atiende a personas sin hogar, pero ¿y los que están aún en la calle?
A los enfermos de la feligresía quiero deciros que rezo cada día por vosotros y por vuestros familiares en la Eucaristía que celebro en mi casa todos los días a las 7 y media de la tarde, a la misma hora de la misa parroquial. Cualquier urgencia podéis llamarme, sabéis de sobra mi teléfono, pero también os doy mi email josantonio70@hotmail.com, para todas aquellas personas, feligreses y hermanos de la O, que quieran escribirme para consultarme alguna cuestión personal o espiritual. Cada día y a pesar de estar saturados me envían y reenvío numerosos textos que nos pueden ayudar humana y espiritualmente en estos momentos.
Agradezco de corazón a la Hermandad de la O que está poniendo todos sus medios (aunque no salga en los periódicos o en las noticias cofrades) para ayudar, mantener y fortalecer la fe, la esperanza y la caridad de los hermanos de la Cofradía a través de las redes sociales. Nos proporcionan ejercicios de piedad, como el viacrucis, el ángelus, la novena a María Santísima de la O, el evangelio de cada día, etc. y por supuesto la ayuda y el acompañamiento personal a los hermanos de la O, porque como dije en otra ocasión, la comunidad de la O es una “Iglesia en salida”.
Me gustaría recordar las palabras de nuestro Arzobispo: “Las medidas impuestas por las autoridades durante el estado de alarma condicionan inevitablemente la vida de la Iglesia. El cierre de templos en algunas diócesis, la imposibilidad de celebrar misas con público o la suspensión de las procesiones de Semana Santa son algunas de las consecuencias más llamativas desde el punto de vista religioso”. En este sentido, monseñor Asenjo ha reconocido que “ojalá fuera posible que los fieles pudieran participar en los oficios litúrgicos, sobre todo del triduo pascual. Mucho me temo que no va a ser todavía posible, pero siempre se puede vivir en la intimidad de los hogares. Estoy viendo cómo muchas familias aprovechan para rezar, para ver la Eucaristía en televisión (13Tv todos los días y en la 2 los domingos) o escucharla por la radio”. Precisamente, el Arzobispo presidirá este domingo la misa que retransmitirá 7TV a la una de la tarde”.
También nos decía “Dios quiera que esta situación nos ayude a recuperar la solidaridad, a reforzar la fraternidad, y a sentirnos miembros de una misma familia, porque todos somos hijos de un mismo Padre (…) y “salgamos (después de esto) con una religiosidad más purificada, más sencilla pero más auténtica, poniendo el énfasis en lo esencial y no en lo periférico”.
En cuanto al sacramento de la reconciliación nuestro Arzobispo nos dice: “la confesión individual, que consiste en la acusación de los pecados hecha delante del sacerdote (núm. 303 Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica) representa el modo ordinario de celebrar este sacramento (c. 960 CIC). Los sacerdotes han de seguir ofreciendo el sacramento de la Penitencia disponiendo para ello un lugar ventilado, fuera del confesonario, guardando la distancia interpersonal adecuada y, a ser posible, usando mascarilla protectora. Cuando el fiel cristiano se encuentre en la dolorosa imposibilidad de recibir la absolución sacramental, debe recordarse que la contricción perfecta, procedente del amor de Dios, expresada por una sincera petición de perdón y acompañada del votum confessionis, es decir, del firme propósito de recurrir cuanto antes a la confesión sacramental, obtiene el perdón de los pecados, incluso mortales (Cfr. núm. 1452 Catecismo de la Iglesia Católica)”.
Es lo que también nos decía el papa Francisco hace unos días: “Sé que muchos de ustedes, por Pascua, van a confesarse para encontrarse con Dios. Pero muchos me dirán hoy: “Pero Padre, ¿dónde puedo encontrar un sacerdote, un confesor, por qué no puedo salir de casa? Y yo quiero hacer las paces con el Señor, quiero que me abrace, quiero que mi padre me abrace… ¿Qué puedo hacer si no encuentro sacerdotes?”. Haz lo que dice el Catecismo. Es muy claro: si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, y dile la verdad: “Señor, he hecho esto, esto, esto… Perdóname”, y pídele perdón de todo corazón, con el Acto de Dolor y prométele: “Me confesaré después, pero perdóname ahora”. E inmediatamente volverás a la gracia de Dios. Tú mismo puedes acercarse, como nos enseña el Catecismo, al perdón de Dios sin tener un sacerdote a la mano. Piensa en ello: ¡es el momento! Y este es el momento adecuado, el momento oportuno. Un acto de dolor bien hecho, y así nuestra alma se volverá blanca como la nieve”.
¡Que María Santísima de la O nos acompaña y nos proteja siempre!
José Antonio Jiménez Hidalgo, párroco y director espiritual de la Hermandad de la O
En Sevilla, barrio de Triana, 22 de marzo de 2020

