Tesoro alto

En la vitrina principal vemos el manto procesional, confeccionado originalmente sobre terciopelo morado bordado en oro a realce por Guillermo Carrasquilla en 1936. Su dibujo se organiza a partir de cinco ejes radiales que parten de la cabeza del manto. Simétricamente, en torno a estos, se disponen roleos y formas vegetales que ganan dimensión según se aproximan a los bordes de la pieza. Está poblado de hojas, flores y tallos de lo más diverso tanto en diseño como en el punto de bordado, de gran calidad. En la zona de la cabeza, el dibujo se hace más tupido merced a una malla bordada que hace las veces de toca en el mismo manto. Recorre el borde una orla de motivos que se repiten: dos roleos que encierran rosas y azucenas alternativamente.

En la otra vitrina se concentran los bordados más antiguos de cuantos posee la Hermandad. Piezas bordadas de una calidad excepcional procedentes en algunos casos de la túnica que Josefa y Ana Antúnez confeccionaron para el Señor en 1891 con diseño de Manuel Beltrán. Estos bordados se distribuyen en el manto que ocupa el centro del expositor y en dos de las cuatro sayas que aparecen en el mismo. Se identifican fácilmente por el parecido de sus dibujos y las técnicas empleadas para su confección. Las sayas bordadas sobre terciopelo azul pavo y tisú de oro, son obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1907 y de Fernández y Enríquez en 2007, respectivamente.

En este punto concluye la visita a las dependencias de la Archicofradía. Regresemos al templo para continuar. Al volver a la iglesia, gire a la derecha hacia el altar de la cruz.