Altar de Santa María de Nuestra Señora de la O
Desde el momento de su fundación, la hermandad se puso bajo el amparo y protección de Nuestra Señora en su advocación de La O, cuyo título ostenta como principal. La imagen de Santa María de Nuestra Señora de la O es Patrona de la Parroquia desde su erección canónica en 1911, aunque el templo se consagró a su bendito nombre en 1702. Es imposible precisar si se trata de la primitiva imagen del siglo XVI que dio origen a la Archicofradía, o si se trata de una obra posterior. De ser la primitiva habría llegado a nosotros intensamente transformada en sucesivas ocasiones, sin que sea posible determinar cuál de ellas fue más importante, en qué modo afectó a la escultura ni cuándo se produjo.
Desde el punto de vista iconográfico, representa a la Virgen con aspecto sosegado, con la mirada baja que dirige a un libro con pastas de terciopelo rojo y aplicaciones de plata, que porta con ambas manos y que contiene las antífonas que en la liturgia de las horas anuncian la Navidad desde ocho días antes. La virgen porta corona sobre la cabeza, y tiene a sus pies la media luna. Está rodeada de una ráfaga con iris y dos caídas, todo ello realizado en la segunda mitad del siglo XVIII por el platero Antonino Ramos con la colaboración de otros maestros. Recibe culto permanente en el único retablo superviviente de cuantos llegaron a La O en 1868 procedentes del desaparecido Oratorio de San Felipe.
La visita está próxima a finalizar, pero antes nos detendremos ante el último altar que nos queda por visitar, situado junto a la puerta del templo.






