Cómo poner a Dios en el centro

Parroquia
  1. Practica la oración. Ponte a tiro delante del Señor. Ten la certeza de que si tú le hablas, ¡Él te responde! La oración no es un monólogo, es un diálogo donde Él toma la palabra y te va diciendo lo que quiere de ti. Con ella, tu vida se irá transformando misteriosamente.
  2. Acude a la Santísima Virgen. Para poner al Señor en el centro de tus planes, busca a su Madre. Ella es faro y guía certera para mantener la mirada en lo esencial: su Hijo. Reclama su consejo y sigue sus pasos. Con Ella a tu lado no errarás el rumbo. Reza a diario el Santo Rosario y pídele a María Santísima de la O: “Querida Madre, haz que el mundo crezca en un sentido de pertenencia a una única y gran familia, en la conciencia del vínculo que une a todos, porque con un espíritu fraternal y en solidaridad acudamos en ayuda de las muchas pobrezas y situaciones de miseria. Fomenta la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio, la constancia en la oración” (Papa Francisco).
  3. Responde al Espíritu Santo. Ese que te da la chispa cuando estás adormecido es el Espíritu Santo. Hazle caso. No dejes para mañana lo que te pide hacer hoy, sigue sus inspiraciones. Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, y lo que entra en él a través de los sentidos puede acercarte a Dios o alejarte de Él. Alinear la inteligencia, la voluntad y la afectividad con el plan de Dios ayuda a evitar tentaciones y fortalece la relación con Él.
  4. Haz de la Eucaristía el eje de tu vida. La Misa no es un medio más: es el medio por excelencia. Cristo se hace alimento para ir entrando, poco a poco, en cada una de tus células. En los minutos después de comulgar, Él te va anclando a los valores que realmente importan de cara a la Eternidad.
  5. Acude a la confesión. ¿Y si al intentar hacer las cosas bien das un mal giro? La confesión te dará la fuerza para volver a intentarlo. No temas confesar nada: ¡no vas a espantar al sacerdote! Si te echas a os pies de Cristo, Él siempre te perdona. ¡El sacerdote puede confesarte con todas las medidas de seguridad, lo importante es hacerlo!
  6. Entrégate a los demás, empezando por tu entorno. “El amor comienza en casa, y no es lo mucho que hacemos, sino cuánto amor ponemos en cada acción”, decía santa Teresa de Calcuta. Entregar la vida como Cristo pasa por hacerlo en las cosas cotidianas, empezando por tu familia, tus amigos, tu trabajo…
  7. Empéñate en buscar la verdad. La gran piedra en el zapato de la cultura actual es la tiranía del relativismo, que hace creer al hombre que su única norma de actuación es lo que le apetece. Supera esta trampa, pues solo si buscas sinceramente la verdad, podrás ser auténticamente libre.
  8. Sirve a Dios en los necesitados. El coronavirus ha incrementado el número de necesitados materiales y espirituales. Como recuerda el Papa, “no podemos ser discípulos de Cristo sin un compromiso concreto y generoso por auxiliarles”. Colabora con tu Cáritas parroquial o con la bolsa de caridad de tu hermandad.
  9. Lee el Evangelio diariamente. “Maestro, ¿a dónde iremos?”, preguntaron los discípulos a Jesús. La respuesta está en el Evangelio. Como dice un abuelo de 90 años a sus nietos: “Es tan bonito el Evangelio, que si fuera mentira habría que inventarlo para poder vivir”.
  10. Acude a la adoración Eucarística de tu parroquia o tu hermandad. En 1973, santa Teresa de Calcuta se dio cuenta de que ella y las demás hermanas tenían tanto trabajo con la atención de los enfermos y moribundos que, en vez de dedicar una hora semanal a la adoración, debían hacer la Hora Santa a diario. Ella contaba que fue entonces cuando “nuestra comunidad comenzó a crecer y a florecer”. Así que, si crees que por hacer lo esencial no llegarás a lo urgente, recuerda esta sencilla pero sorprendente historia. ¡Reza al Señor, que está siempre en el Sagrario, esperándote!

(Este artículo está inspirado en: Felipe Álvarez Quintero, Cómo poner a Dios en el centro, Revista Misión, nº 56, página 37, año 2020)

También quiero aprovechar esta ocasión para agradecer en nombre de la parroquia y de Cáritas las distintas aportaciones que habéis realizado, Dios os pague tanta generosidad. Aún así las colectas no son suficientes, quizás deberíamos plantearnos colaborar con nuestra parroquia de otra manera, por eso ponemos de nuevo las cuentas de la parroquia y de Cáritas por si alguien quiere seguir colaborando.

CUENTA PARROQUIA DE LA O (LA CAIXA): ES86 2100 8410 2522 0003 9182

CUENTA CÁRITAS DE LA O (LA CAIXA): ES40 2100 8410 2523 0003 4497

Igualmente hemos creado un email parroquial por si alguien quisiera contactar con nuestra parroquia, es el siguiente parroquia@hermandaddelao.es.

También Caritas parroquial tiene un número de móvil propio, para recibir llamadas o whatsapps sólo para el ámbito de nuestra feligresía, que es el 691586602 (atención telefónica sólo martes y jueves de 11 a 1), además del número de teléfono de la parroquia 954337539.

Agradecemos a la hermandad de la O poder comunicaros periódicamente la información de la parroquia a través de su blog ¡Muchísimas gracias!

 

Vuestro párroco. José Antonio Jiménez Hidalgo

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