
Alabado sea Jesús Jesús Sacramento.
Queridos hermanos:
San Pablo, en su carta a los romanos nos dice “sabemos que todo contribuye para el bien de los que aman a Dios”. Como creyente, estoy seguro de que estos momentos que nos toca vivir con decisiones tan graves, pese al dolor que nos producen, suceden por nuestro bien y el de todos nuestros hermanos. La lógica contrariedad que produce a cualquier cofrade tener que renunciar a la Estación de Penitencia, pese al inmenso dolor que nos produce, debemos ofrecerla como supremo gesto de amor a nuestro prójimo.
No sólo se trata de una decisión de sentido común sino un gesto profundamente cristiano de entrega y resignación, en medio de una sociedad que siempre necesita de nuestro testimonio de vida en Cristo.
En ocasiones nos encontramos con situaciones, como ésta, que sólo somos capaces de entenderla y asumirlas desde el ejercicio de la fe; bendita fe que nos ayuda a soportar un peso que, sin ella, estoy seguro que nos doblaría las rodillas y nos haría caer.
Hermanos, esto es lo que nos pide ahora el Señor y esta será la penitencia que le ofreceremos los hermanos y hermanas de La O, en beneficio de los afectados por el COVID-19 para que Dios les otorgue el don de la salud.
Quizás sea esta una Cuaresma de verdadera conversión interior y de verdadero encuentro con Jesús Nazareno en la adversidad y así, fruto de ese encuentro, lleguemos a la Semana Santa y al Viernes Santo, nuestro día, más llenos de Dios que nunca.
Recibid el más fraternal abrazo de vuestro hermano.
Javier Fernández.



