
Como viene siendo habitual, nuestro Hermano Mayor se dirige a todos los hermanos en el boletín Nazareno, en la edición de Cuaresma. Os hacemos llegar estas palabras, previas a la celebración del Solemne Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno, que inician el tiempo fuerte de la Cuaresma y os invitamos a participar activamente en los actos y cultos que vamos a celebrar.
Con el recuerdo todavía fresco en la memoria, de los cultos en honor a María Santísima de la O, que pudimos vivir el pasado mes de diciembre y que son el mejor prefacio de la Buena Nueva navideña, nos encontramos en el inicio de un nuevo año en el que se renuevan ilusiones, se plantean nuevos proyectos y parece como si todo empezara. No obstante, en las Hermandades, todo forma parte de un solo tiempo.
Y cuando menos lo esperemos llegará una nueva Cuaresma: el periodo del año litúrgico en el que la Iglesia nos exhorta a prepararnos para la celebración de la Semana Santa.
En nuestra casa de Hermandad se multiplican las actividades y por ella pasará en esos días un gran número de hermanos para retirar sus papeletas de sitio, a cumplir con sus obligaciones como costaleros o simplemente para visitar a nuestros sagrados titulares con renovado ánimo por la cercanía de un nuevo Viernes Santo.
La preparación externa de nuestra estación penitencial focalizará, en gran medida, todos nuestros esfuerzos; se limpiará nuevamente la plata de nuestro paso de palio en busca de obtener de ella hasta el último destello de luz; se contratarán las bandas que marcarán el paso de nuestras cuadrillas de costaleros y que contribuirán a darle la solemnidad requerida al discurrir de las sagradas imágenes por las calles de nuestra ciudad.; se mimará con extrema delicadeza la colocación de cada insignia en el efímero altar que con ellas se levanta cada año; se plancharán albas, dalmáticas y sotanas, las mismas que lucirán los acólitos la tarde de la salida de la Cofradía, y así un sinfín de momentos y vivencias que surgen siempre desde amor a Dios y a la Sanísima Virgen, y que siendo todos ellos de vital importancia, no puede ser suficiente para los hermanos y hermanas de La O.
La Cuaresma es un tiempo propicio para empezar de nuevo, para transformarnos a nosotros mismos desde la oración, el perdón y el acercamiento a la Palabra de Dios.
Con el mismo empeño y el mismo afán con que preparamos todos aquellos aspectos de carácter material relacionados con la estación de penitencia, hemos de ser capaces de preparar también nuestro espíritu, para vivir con plenitud cristiana la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y así lograr que nuestra estación de penitencia sea una verdadera manifestación pública de hombres y mujeres de fe.
No nos quedemos solamente con el envoltorio de este bello regalo que Cristo nos hace cada año y aprovechemos las actividades formativas que la Hermandad programa durante el año y los cercanos cultos a Nuestro Padre Jesús Nazareno, para acercarnos a Él con verdadero y profundo sentido cristiano.
Nuestro Hermano Mayor, Francisco Javier Fernández González.



