
Querido hermano:
Pasada la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, hemos consumido ya, casi sin darnos cuenta, una tercera parte del tiempo litúrgico de Adviento. Pausadamente y sin detenernos, nos vamos acercando a esos días en que celebremos el Misterio insondable del Nacimiento del Hijo de Dios. Pero antes, los hermanos y hermanas de La O, tenemos una ineludible cita con la que es la gran protagonista de estos días. Aquella que va gestando en su vientre, al Verbo Divino hecho carne, como primer sagrario del mundo: la Santísima Virgen de la O.
Es necesario que estos días, en que celebraremos los solemnes cultos en su honor, los que nos hermanamos bajo su nombre demos testimonio de devoción y fervor hacia nuestra Madre. Por eso os animo a participar activamente en las celebraciones litúrgicas que nos determinan nuestras Reglas, como son el solemne Triduo y el Devoto Besamano. También quiero invitaros a dar gloria a Jesús Sacramentado, ya que, coincidiendo con estos actos en honor de la Santísima Virgen de La O, estará en nuestra sede canónica el Jubileo Circular. Algo que se celebra de forma ininterrumpida en nuestro templo durante estas fechas desde 1615, para orgullo de esta Archicofradía Sacramental.
En el primero de los artículos de nuestras Reglas fundacionales dice textualmente: “de agora para siempre jamás se hagan en cada año una fiesta de nuestra señora de la O que es a diez y ocho días de diciembre con toda la solemnidad que ser pueda e que a ella vengan todos los hermanos…”
Seamos los cofrades y cofradas de La O de este tiempo dignos sucesores de aquellos hermanos nuestros que erigieron una Hermandad, a mayor Gloria de Dios y de la Santísima Virgen, bajo el bellísimo Título de Nuestra Señora testimonio de unión fraterna en torno a Ella.
Un fraternal abrazo de vuestro hermano Javier.



